28 mayo 2015

Las peripecias de Hannibal y Bedelia


Thomas Harris publicó "Hannibal", la continuación de las aventuras del doctor Lecter tras "El silencio de los corderos", once años después de la salida de aquel libro, y ocho tras el estreno de la célebre película protagonizada por Anthony Hopkins. Aquella secuela, más su adaptación al cine a cargo de Ridley Scott, presentaban a los espectadores a un doctor Lecter operando en libertad, moviéndose en los ambientes cultos y un poquito snobs de la alta sociedad de Florencia, dando charlas sobre Dante y, de vez en cuando, colgando a algún rival, destripado, en la fachada del Palazzo Vecchio. A Bryan Fuller, responsable de la "Hannibal" de NBC, le gusta esa tercera etapa del personaje, y en su traslación libre de las historias de Harris a televisión, va a hacer que ese libro ocupe la primera mitad de la tercera temporada de su serie.

Ésta no se estrena en Estados Unidos hasta el día 4 de junio, pero AXN (que empieza a emitirla al día siguiente) y Birraseries nos permitieron echar un vistazo al primer capítulo, uno que Fuller ya avisó en la pasada Comic-Con que iba a ser diferente de todo lo que habían hecho hasta ahora, casi como si fuera el piloto de una nueva serie llamada "Hannibal y Bedelia: Los años de matrimonio". No es a estas alturas spoiler señalar que la psiquiatra huye con Lecter a París, primero, y a Florencia después, participando en un malsano juego en el que no estamos seguros de si Hannibal la está manipulando, de si la curiosidad intelectual de ella es demasiado fuerte para resistirse, y si a la doctora DuMaurier no le atrae tal vez un poquito demasiado el lado oscuro en su interior.

El episodio traslada a la pantalla parte del inicio del libro "Hannibal", y está rodado enteramente en Europa, sacando partido del Duomo de Florencia y acrecentando esa sensación de que estamos en otra historia distinta (o ligeramente distinta) por la manera en la que Vincenzo Natali (director del capítulo) nos mete en la mente de Bedelia. Los primerísimos planos de comida, de vino derramándose, la música un poco más convencional de lo habitual, pero con el mismo fondo disonante e inquietante... Todo contribuye a que, por un episodio, salgamos de las pesadillas de Will Graham y entremos en las de la doctora DuMaurier, que probablemente pensaba que podía controlar mejor la situación de lo que lo hace.

Sin desvelar nada más, sí que hay que apuntar que, visualmente, "Hannibal" sigue estando entre las series más imaginativas y absorbentes de la televisión, en general, y no sólo de las networks. La estética, algo que para el doctor Lecter es importante, está cuidada al detalle, algo que es ya marca de la casa de Fuller. En sus series, forma y fondo están intrínsecamente unidos hasta en el lenguaje que utilizan sus personajes. Era algo que se notaba muy claramente en "Pushing daisies", donde todo era más brillante, y que está también muy presente en "Hannibal". Igual que su retorcido sentido del humor.
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