16 diciembre 2015

El show de Cat y Kara

ALERTA SPOILERS: ¿Cómo vais con "Supergirl"? ¿Habéis visto el octavo episodio, "Hostile takeover", con el que se va de hiato hasta el 4 de enero? Ya sabéis lo que sigue, ¿no?

Greg Berlanti y compañía suelen tirar de villanos y personajes más o menos memorables de los cómics para nombrar a los secundarios de sus series superheroicas. A veces pueden tirar de un personaje muy marginal, como Felicity Smoak, y otras pueden darle la vuelta a otros más conocidos, como han hecho con Cat Grant en "Supergirl". Esto no quiere decir que vayan a acabar como sus homónimos de los tebeos (Laurel Lance es el mejor ejemplo de esto), y aunque mantengan algunos rasgos comunes entre ellos, los guionistas no se sienten atados a una fidelidad total al material original. Al fin y al cabo, los mismos cómics han cambiado varias veces su propia continuidad y sus historias.

En las páginas de DC, Cat Grant es periodista, sí, pero no es la magnate de una gran emporio y tampoco es la rival de Supergirl. Es su jefa, pero apunta a ser su gran aliada, y más desde que demuestra tener dos dedos de frente y adivina, antes de que nadie se lo diga, que Kara, en realidad, es una alienígena con superpoderes. En esto se nota, por ejemplo, que Berlanti y sus colaboradores van aprendiendo de cada serie que hacen. Laurel supo quién era Arrow casi al final de la segunda temporada; Iris descubre que Barry es Flash al final de la primera, mientras Cat Grant deduce la identidad secreta de su asistenta personal en el parón de Navidad. "Arrow" y "The Flash" demostraron en su momento que mantener estas identidades secretas no siempre es beneficioso para la serie, y "Supergirl" ha aplicado esa enseñanza con efectividad.

Si nos presentan a Cat como alguien inteligente, con buen olfato periodístico, tiene que haber un momento en el que ate cabos y se dé cuenta de Kara es más de lo que parece. La relación entre jefa y empleada (o mentora y aprendiz) es de lo mejor de la serie con diferencia, y a la larga le haría daño que Cat no supiera la verdad. Socavaría su fundación como personaje no darse cuenta de algo que tenía delante de sus narices todo el rato, y algo que hace que Kara la mire como un modelo a seguir, como una inspiración. Calista Flockhart le está sacando petróleo a un personaje al que los guionistas le dan las mejores frases, y cuya dinámica con la protagonista aporta, además, gran parte de ese discurso feminista en el que se quedaron muchas de las críticas del piloto.

Además, la relación con Cat está siendo uno de los principales acicates para que Kara quiera mejorar como superheroína. No sabemos si, desde el principio, la empresaria sospecha que Supergirl está trabajando para ella y se dedica a empujarla a que sea más responsable, a que aproveche todo su potencial, a que realmente merezca ese prefijo de "super", pero está claro que cualquier evolución de la serie que las mantenga colaborando a las dos es una gran noticia. Sólo por ver a Calista Flockhart y Melissa Benoist ahogando sus problemas en cócteles de lacasitos, como si fueran Alicia y Diane en sus buenos tiempos, merece la pena ver "Supergirl" todas las semanas.

Por cierto, que es muy curioso el giro que se le da al viejo truco de las historias de Superman en las que él se quita las gafas para descubrir su verdadera identidad ante alguien. Si mi memoria no falla, en las películas de Richard Donner lo hace ante Lois Lane, su interés amoroso. Aquí, sin embargo, Kara lo hace ante una potencial aliada y amiga, podríamos decir, como Cat.
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