04 febrero 2016

La paradoja del "Peak TV"

WGN America fue de los últimos canales más o menos pequeños en Estados Unidos que se subieron al carro de la ficción de producción propia. Arrancaron con "Salem" y sus brujas y hace unos días estrenaron su nueva serie, "Outsiders", pero no consiguen que ninguna de ellas haga realmente ruido en el sobrepopulado panorama de las "series de prestigio". La que tuvo las mejores opciones para conseguirlo, "Manhattan", cayó presa de esa burbuja de ficciones llamada Peak TV en Estados Unidos y fue cancelada ayer por la cadena. Había cosechado buenas críticas (mejores aún con su segunda temporada), pero no lograba romper los dos techos de cristal imprescindibles para sobrevivir con bajas audencias: los premios y la visibilidad mediática.

"Manhattan", por si alguien no sabe de qué iba, seguía a varios científicos que trabajan en el proyecto de la bomba atómica de Estados Unidos, en un asentamiento militar secreto en medio del desierto, en plena Segunda Guerra Mundial. Los secretos que debían guardar, la paranoia ante la posible existencia de espías (no sólo alemanes, sino muy especialmente rusos), la frustración de vivir encerrados en un sitio que no deja espacio para nada que no sea la bomba... Todo eso se contaba de una manera detallista en la que se notaba la influencia de "Mad Men", pero con terminología de física nuclear, y protagonizada por un grupo de personajes que iban ganando interés y matices con el paso de los episodios.

No era, sin embargo, una serie explosiva o innovadora, por lo que la atención de los grandes medios nunca estuvo de su lado, y aunque la crítica especializada la adoraba, eso no sirvió para llevar más espectadores a WGN America. "Manhattan" se perdió en la vorágine de las más de 400 series producidas en 2015 en Estados Unidos, pero al mismo tiempo, representa una de las más grandes paradojas de esta edad "glotona" de la ficción televisiva, y que más de un crítico resaltaba al comentar la noticia por Twitter. "Una parte de mí cree que 'Manhattan' habría recibido más atención si no fuera por el Peak TV, pero por otro lado, no podría haberse hecho". Así lo expresaba James Poniewozik, del New York Times, exponiendo las virtudes y los defectos de esa histeria por el contenido propio que ha alcanzado hasta a PlayStation.

Esta burbuja seriéfila ha favorecido que "Manhattan", cuyo tema, de primeras, resulta árido y peculiar, encontrara un hogar en una cadena que busca hacerse un nombre a través de sus series, pero esa misma burbuja le ha impedido alcanzar la suficiente visibilidad para llegar más allá de la segunda temporada. Ahora mismo, las series tienen que ser buenísimas o conseguir audiencias millonarias (y seguidores muy fieles y ruidosos en redes sociales) para llamar la atención en medio de tanto ruido. No basta con ser una producción sólida con cosas que decir, hay que tener a Cookie Lyon vestida de leopardo y soltando sentencias a diestro y siniestro para tener una mínima oportunidad. La televisión estadounidense sí que es los Juegos del Hambre.
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