25 febrero 2016

¿Puede Hannah madurar?


Una serie en la quinta temporada está, como dicen algunos críticos americanos, en la mediana edad de la ficción televisiva. Ya no es esa novedad fresca y diferente que llamó la atención de los espectadores de su estreno, y tampoco se pueden escribir artículos sobre su consolidación o su crecimiento porque, a estas alturas, la serie ya está plenamente asentada. Casos como el de "The Good Wife", que se llevó sus mejores críticas en la quinta temporada (o "24"), no son habituales, así que cuando "Girls" arrancó su quinta entrega en HBO, no es extraño que aparecieran críticas que apuntaban que se ha vuelto convencional, algo más parecido a una sitcom tradicional.

Habiendo visto sólo el primer episodio, no se puede juzgar si eso es así o no. Arrancar la temporada con una boda, como la segunda temporada de "Transparent", ya indica que "Girls" pretende meterse en un terreno de crisis vitales aún más pronunciado que en sus anteriores temporadas. Es un paso muy "adulto" para Marnie, aunque da la sensación de que lo ha dado con la impulsividad de la juventud. Las chicas están ya acercándose a la treintena y deberían plantearse si éste es el camino que quieren seguir con sus vidas. Al mismo tiempo, la serie está en la misma tesitura. ¿Se convierte en algo más convencional o busca nuevas maneras de causar el mismo revuelo que en su primera temporada?

Los conflictos del primer episodio no son demasiado diferentes de los que ya hemos visto antes en "Girls". Shoshanna está en su propio mundo, Marnie y Hannah discuten porque las dos quieren ser el centro de atención y Jessa es Jessa. Hannah ahora está con un chico que parece ser bastante más "normal" y comprensivo que Adam, ¿pero acabará siendo demasiado aburrido? Las dudas existenciales de Hannah continúan casi sin resolver, y todavía más después del pequeño fiasco del taller de escritores de la Universidad de Iowa. Aunque también es verdad que, en la vida real, hay quien tarda bastante más de cinco años en averiguar qué quiere hacer con su vida.

Lo más cierto de la serie es que mantiene su capacidad de observar a sus personajes con la frialdad de un escalpelo. No tiene compasión por ellos y no les pasa ni una sola de sus meteduras de pata. Eso da para algunas situaciones divertidas (como todo el susto de Desi) y es cierto que puede resultar agotador, pero esa lucidez a la hora de presentar a sus protagonistas a veces se echa de menos en otras series. Ya sabemos que "Girls" terminará el año que viene, por lo que será interesante ver si Lena Dunham prepara de algún modo el camino hacia ese final, o si Hannah y compañía seguirán dando tumbos por la vida hasta que se den de bruces con su "destino".
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