09 agosto 2016

El canon de Netflix


Desde hace un tiempo, en Estados Unidos es habitual leer artículos que se preguntan hasta qué punto va a influir Netflix (o está haciéndolo ya) en el canon seriéfilo. Y no en el sentido de "estas son las series que todo el mundo debería ver", sino más por la percepción del público de las series de moda, de las que están en el candelero ahora mismo, aquellas que dominan la conversación. Hay una parte nada despreciable de los espectadores que pueden ver determinadas series cuando Netflix las incluye completas en su catálogo, y que no presten casi atención a lo que está en emisión semanalmente, y eso crea, a la fuerza, dos velocidades a la hora de comentarlas.

Ayer, de hecho, surgía una pequeña conversación por Twitter sobre esta nueva manera de ver y hablar sobre series a raíz de un artículo de GQ que se preguntaba si "Stranger things" no habría sido un pelotazo de dimensiones estratosféricas si se hubiera visto semana a semana. De esto hemos hablado ya varias veces y no es fácil llegar a una conclusión más o menos definitiva, pero sí está claro que si las series consiguen tocar la fibra a la audiencia, si motivan a que los medios estén escribiendo todos los días sobre ellas, y a que surjan fan arts y demás expresiones del fandom, ya tienen garantizado un puesto entre los éxitos del año. Entrar en ese club resulta más complicado de lo que parece.

Pero, en realidad, nos estamos desviando ligeramente del tema. La cuestión es que podría llegar un momento en el que hubiera gente que considerara que si no está en Netflix, no existe. Su inclusión de series ya finalizadas es una buena excusa para que muchos espectadores vean por primera vez "Las chicas Gilmore" (en preparación de ese regreso en noviembre en forma de cuatro especiales de hora y media), y para que algunos TL de Twitter se llenen, de repente, de comentarios a una serie que terminó hace nueve años. De repente, hay quien se extraña por cómo evoluciona la relación entre Dean y Rory, o que se da cuenta de que Emily Gilmore merece que le den mucho más crédito, y es fácil olvidar que, cuando "Las chicas Gilmore" se estrenó, todavía existían The WB y UPN y "Perdidos" ni siquiera un germen de una idea.

La percepción que podemos tener del panorama seriéfilo estadounidense, principalmente, puede estar un poco trastocada si sólo nos fiamos del catálogo de Netflix. Serie de las que ellos tienen los derechos de distribución internacional, pero no son suyas realmente, aparecen con el marchamo de "Netflix Originals" (caso de "Orphan Black" en España o "Better call Saul" en el Reino Unido), y otras que acabaron hace tiempo pueden resurgir como si fueran de rabiosa actualidad. El primer caso puede acabar siendo un problema para las cadenas originales, que ven cómo su imagen de marca se debilita en algunos mercados. El segundo es, simplemente, una evolución del nuevo modo de consumir televisión de la actualidad.
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