02 agosto 2016

La revolución o la cordura


Elliot Alderson, el protagonista de "Mr. Robot", ha estado siempre peleando por su propia cordura, por su propia salud mental. Desde el principio de la serie, todos sus monólogos en off (que en realidad van dirigidos al público) reconocían que tenía problemas, y no sólo para socializar o para distinguir qué barreras privadas de otras personas no debería cruzar. Elliot nunca ha estado muy seguro de si algunas de las cosas que ve son reales, o sólo están ocurriendo en su cabeza, y el clímax final de la primera temporada estaba impulsado, en gran parte, por la gran crisis hacia la que él había estado moviéndose desde el principio.

Aquel giro del antepenúltimo episodio (que muchos espectadores ya habían adivinado casi desde el inicio) resituaba "Mr. Robot" de otra manera. Sí, mostraba a un grupo de hackers intentando hundir a una gran corporación malvada, intentando atacar un sistema que se basa en el endeudamiento crónico de la población (de tal modo que esas deudas permitan a las empresas controlar a la gente), pero lo más importante para la serie era la lucha interna de su líder por no verse consumido por su revolución, por no acabar devorado por el lado más oscuro de su psique y su personalidad. La actividad de fsociety es relevante para "Mr. Robot" porque le proporciona su motor, su trama, el misterio que todos los personajes intentan desentrañar, pero es la cordura de Elliot lo que está en juego.

Es recuperar su propia sensación de autocontrol, de saber que toma sus propias decisiones, lo que está impulsando al personaje en la segunda temporada, que debe confirmar el enorme revuelo que organizó la primera el verano pasado. Con Sam Esmail, su creador, tomando aún más las riendas de la serie, "Mr. Robot" tiene por delante la difícil tarea de demostrar que lo del año pasado no fue flor de un día (un reto que parece que se le ha atragantado un poco a la otra revelación del verano de 2015, "UnReal"), que los enigmas que la primera temporada dejó en el aire pueden mantenerse, o resolverse, de una manera satisfactoria e interesante, y que la crítica del capitalismo de las altas esferas económicas, de las actitudes de los activistas que luchan contra él y la exploración del frágil estado mental de Elliot tienen todavía cuerda suficiente.

Hay quien cree que es la pelea entre E Corp y los hackers (y esa conspiración que lo sobrevuela todo) lo más interesante, y hay quien sostiene que los esfuerzos de Elliot por mantener su cordura son lo que dan su toque a "Mr. Robot". Es una serie realmente ambiciosa por su apuesta estética y su mezcla de cuestiones actuales y una pugna muy personal de su protagonista, y es de las que se presta tanto a "cuñadismos" extremos como a cosas realmente interesantes. La segunda temporada apenas ha alcanzado su ecuador, así que la historia de Elliot puede dar todavía muchas vueltas.
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