28 diciembre 2016

Nuestras princesas


Mi momento favorito de Leia en la saga de "Star Wars" es el rescate de Han de las garras de Jabba (y de la carbonita) al principio de "El retorno del Jedi". Ese instante en el que se nos desvela que el cazarrecompensas Boushh es, en realidad, Leia disfrazada dice bastante sobre cómo era ese personaje, aunque luego tenga que llegar Luke, un poco en plan "elefante en una cacharrería", para rescatarlos a todos. La muerte de su intérprete, Carrie Fisher, ha llevado a que muchos fans de la saga compartan sus momentos más preciados de Leia, de la que muchos se han despedido con un "adiós, nuestra princesa". Especialmente, las fans de "Star Wars" han querido señalar lo importante que aquel personaje era para ellas (para nosotras); en una clásica historia de aventuras espaciales con caballeros buenos y magos malos (el Emperador tiene poderes, puede colar como tal), la princesa no terminaba de ser el personaje accesorio cuyo único cometido era ser rescatado por los héroes.

Sí, la primera misión de Luke y Han es, precisamente, ayudar a Leia a escapar del destructor imperial donde está prisionera, pero ella adquiere el mismo estatus que esos dos personajes a lo largo de la trilogía. Su papel es más intelectual y de estratega (un rol más asociado tradicionalmente a las mujeres, es cierto), pero que escapara de la trampa de la damisela en apuros que estas películas solían reservar a su co-protagonista femenina ya era un triunfo a finales de los 70 y principios de los 80. Y para las niñas que veíamos la trilogía una y otra vez, era algo interesante de lo que, probablemente, fuimos conscientes más tarde.

Es verdad que el camino abierto por Leia no se siguió en las precuelas, pero sí que fue permeando las series de animación y, por supuesto, las películas puestas en marcha por Disney. Rey y Jyn son personajes más involucrados en la acción, que ocupan de una manera mucho más relevante el centro de sus respectivas historias, y eso es posible no sólo porque estamos en el siglo XXI, sino porque hubo una princesa primero que les abrió las puertas. En el género de las aventuras, la cuenta pendiente era la de dar más empaque a sus personajes femeninos, y "Star Wars" podía verse, con ciertas salvedades, como un inicio de esa evolución.

También es cierto que Carrie Fisher fue bastante más que la princesa Leia, aunque es el papel que le persiguió toda su vida. Si George Lucas no se hubiera cruzado en su vida, es probable que hubiera hecho carrera como secundaria robaescenas, como la amiga sarcástica de la protagonista de una comedia romántica (que era su papel en "Cuando Harry encontró a Sally"), y que de vez en cuando sorprendiera con cosas como el alocado personaje de ex novia vengativa (muy vengativa) de "Granujas a todo ritmo". Su carrera paralela como escritora y script doctor es también muy interesante, pero no hay que despreciar la importancia que tuvo Leia en generaciones enteras de niñas. "Star Wars" también era, y es, para nosotras.
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