20 diciembre 2016

¿Tienen alma las mujeres?


Durante la Edad Media, la Iglesia católica no tenía claro si las mujeres tenían alma. O también es muy probable que fuera un error de traducción del término latino "homo", que denominada tanto "hombre" como "ser humano", a partir de algunas preguntas que se hicieron sobre si a la mujer se la podía englobar en ese término en concilios como el de Macon, en el siglo VI. La discusión (errónea o no) llegaba hasta a "El nombre de la rosa" y se ha utilizado, en muchas ocasiones, para criticar la misoginia de la institución. Curiosamente, podría utilizarse para definir también parte de la conversación cultural que ha habido este año sobre películas y series protagonizadas por mujeres (más allá de la fea polémica alrededor de "Cazafantasmas"), y que alcanzó hasta la presentación oficial de HBO España, la semana pasada.

La compañía llevó a Madrid a los protagonistas de tres de sus series, dos estrenos de este año y su gran buque insignia: Jeffrey Wright ("Westworld"), Liam Cunningham ("Juego de tronos") y Sarah Jessica Parker ("Divorce"). La presencia de Parker fue la que levantó más expectación por el recuerdo de "Sexo en Nueva York", y fue la que suscitó, en una de las mesas redondas que tuvo con la prensa, la pregunta de si pensaba que las series de mujeres eran consideradas inferiores. Parker la respondió extrañada de que algo así pudiera siquiera imaginarse, pero es verdad que, a veces, da la sensación de que la Crítica tiende a alabar más aquellas historias que tienden más hacia lo masculino y un tono oscuro y desesperanzado. No es raro, por ejemplo, que las series de superhéroes que reciben mejores críticas sean las que optan porque sus protagonistas se sientan torturados emocionalmente y prácticamente no vean el sol. Y si hay un superhéroe y una superheroína que se mueven en esos mismos códigos, lo más habitual es que a ella se la sitúe un escalón por debajo de él.

Esto puede ser resultado de que la gran mayoría de los críticos son hombres y de que, a veces, cuesta conectar con historias que no hablan directamente de ti. Las críticas más benévolas hacia "Luke Cage" las han escrito periodistas negros, que aprecian la inmersión en su cultura que hace la serie; si nos movemos a un extremo diferente, lo más habitual cuando en alguna parte se habla de "Supergirl" es que surja alguien descartándola como "serie para niñas". A veces da qué pensar que haya muy pocas series con personajes centrales, y muy relevantes, femeninos cuando se hacen las periódicas listas de las mejores series de la historia. Descontando "The Mary Tyler Moore Show", hace algunos años era más fácil que entrara "House" que "Mujeres desesperadas". ¿Es esto una consecuencia de la demografía de la crítica de televisión, o de las cosas que los estudios de Hollywood deciden producir?

En el libro "The revolution was televised", el crítico Alan Sepinwall mencionaba que, cuando HBO dio luz verde a "Los Soprano", tenía otro proyecto sobre la mesa sobre una ejecutiva de una empresa de juguetes que atravesaba una crisis personal, y que había creado Winnie Holzman, responsable de "Es mi vida". Sepinwall se preguntaba qué habría pasado si hubiera sido esa serie, y no la de David Chase, la que hubiera salido adelante. ¿Habría cambiado la manera en la que la crítica suele ver a las series protagonizadas por mujeres? ¿Por qué siempre se consideró mejor personaje a Gregory House que a Brenda Leigh Johnson?
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