09 enero 2015

Cebo para el Oscar

"Oscar bait" es una expresión que los críticos anglos utilizan para describir aquellas películas que, allá todavía por la primavera, parecen ser las apuestas de los estudios correspondientes para la próxima edición de los Oscars. No es raro que sean biopics o que cuenten algún evento histórico importante, que estén protagonizadas por repartos muy respetados y que sean cintas sólidas y bien hechas (aquellas que más gustaban a los steak eaters, los miembros más conservadores de la academia). Tienen todas las factura de los grandes estudios, que prácticamente sólo financian estas películas más "adultas" de cara al Oscar, y no es raro que en algunos de los primeros festivales otoñales en los que se vean, reciban buenas críticas, y hasta algún que otro premio. Además, todavía hay otra circunstancia que las une, y es que en España no las vemos hasta el mes de enero, pues las distribuidoras se las guardan para utilizar las nominaciones a los Globos de Oro, y su condición de nominadas casi seguras al Oscar, para promocionarlas.

Cuando todo este cúmulo de circunstancias se aplica a una película como "The imitation game", quedan claramente expuestas las tendencias y las normas no escritas que rigen actualmente el cine. La cinta cuenta la historia del matemático Alan Turing centrándose, sobre todo, en su trabajo para la inteligencia británica, durante la Segunda Guerra Mundial, para descifrar el código de la máquina nazi Enigma. También se toca la faceta más trágica de su vida, a saber; su detención en los 50 por ser homosexual (lo que era un delito en Inglaterra hasta 1967) y su consiguiente suicidio, aunque es una parte de la película que ha recibido bastantes críticas por ser demasiado tímida. Curiosamente, aunque está distribuida y apoyada por The Weinstein Company, es una producción británica con un reparto más británico que el té con scones al frente, y liderada por el actual hombre de moda en Hollywood, Benedict Cumberbatch. Es básicamente "El discurso del rey" de este año, un genuino crowd pleaser bien hecho del que resulta sumamente curioso que en España se piense que no puede triunfar en cine si no es con el marchamo del Oscar rondándola (en el Reino Unido se estrenó en octubre, creo, y en Estados Unidos, en noviembre).

"The imitation game" es una cinta que está hecha no para ganar Oscars, sino para llegar al público más amplio posible, pero que desde que se anunció su rodaje se le colgara la etiqueta de Oscar bait termina coloreando no sólo nuestra percepción sobre ella, sino toda la promoción a su alrededor, y las expectativas de los críticos. Ciertamente, es una película de las que gustan en la Academia de Hollywood y de las que Harvey Weinstein sabe cómo promocionar para que adquiera una estatura mayor de la que le corresponde. Lo cierto es que el desciframiento de Enigma y el lado de espionaje que aparece intermitentemente está bien manejado, y todo el reparto raya a un muy bien nivel. No sólo Cumberbatch destaca, sino que Keira Knightley compone una secundaria muy resultona, mientras Matthew Goode y Mark Strong roban las escenas en las que están (como Charles "mirada de acero" Dance). La sesión doble con "Enigma", que era más un thriller de espías, puede ser bastante interesante.
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