13 enero 2015

Regreso a Broadchurch

Continuar una serie de éxito que no estaba pensada para ello es siempre un deporte de riesgo. Si la historia se cierra al final del último capítulo, tienes tres opciones para la segunda temporada; contar otra historia diferente, al estilo “True Detective” o “American Horror Story”; hace una especie de precuela, como hará “Fargo”, o continuar la trama, que es la elección que ha hecho “Broadchurch”. La serie de ITV fue uno de los mayores éxitos de la televisión británica de los últimos años, con fallido remake en Estados Unidos incluido (“Gracepoint”), pero sus primeros ocho capítulos daban una resolución al asesinato del pequeño Danny Lattimer que era bastante definitiva: el culpable es detenido y los dos detectives que lo encuentran quedan en situaciones personales delicadas, por decirlo de algún modo.

Seguir la evolución de esa trama puede ser tanto lo más lógico como lo más arriesgado para Chris Chibnall, su creador. Evidentemente, el futuro de Ellie Miller y Alec Hardy se quedaba en el aire al término de la primera temporada y podía seguir explorándose, pero lo complicado es mantener el interés en el juicio del acusado por la muerte de Danny, que es el camino que va a seguir la segunda entrega. Sus abogadas defensoras encuentran un hilo del que pueden tirar y que, como ya ocurrió con el asesinato, puede dividir todavía más al pueblo, en el que ni Hardy ni Miller tienen buena prensa. Para ambos es complicado no dejar el caso de Danny atrás (mucho más para ella), y las cosas aún se lían más cuando aquel episodio del pasado de Hardy que se mencionaba de pasada en la primera temporada, Sandbrook, pasa al frente de la serie.

Una de las mejores cosas que tiene “Broadchurch”, y que se mantiene en estos nuevos episodios, es la dinámica entre David Tennant y Olivia Colman, que siempre desliza algún toque de humor hasta en los momentos más oscuros. Parte del fracaso de “Gracepoint” descansaba en la incapacidad para reproducir una química igual de entretenida entre Tennant y Anna Gunn, que además estaba bastante descolocada. Hardy y Miller se encuentran en puntos muy vulnerables de sus vidas, así que va a ser muy interesante verlos trabajando de nuevo juntos, aunque sea a regañadientes. El juicio por la muerte de Danny puede reproducir todos los peores tics de la primera temporada y ampliarlos hasta el nivel de los que lastraron el caso de Rosie Larsen en “The Killing”, con esa promesa de que hay muchos secretos en el pueblo y de que el juicio puede sacar a la luz lo peor de sus vecinos. Chibnall tiene ante sí un curioso reto.
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