18 enero 2015

El viaje de Korra

En otras ocasiones en las que hemos hablado sobre el final de una serie, hemos recordado algo que las chicas de ByTheWay apuntaron cuando terminó "Battlestar Galactica", si no recuerdo mal: los finales no están para resolver nada, los finales están para despedirse. Sin embargo, los finales también están para que los arcos principales de la serie alcancen algún tipo de cierre, aunque no sea más que un punto y seguido que se prefiere no continuar. Generalmente, los finales de series que funcionan mejor son los que buscan que esos arcos que deben resolverse sean los de los viajes de sus personajes. Un título como "Friday Night Lights" puede tenerlo más "fácil" en ese aspecto que otro como "Perdidos", pero la clave para un último episodio satisfactorio está, a mi humilde entender, ahí en gran parte; tiene que conseguir que el trayecto vital de sus protagonistas alcance una conclusión coherente, que ofrezca algo más que el mero "he derrotado al malo y me llevo a la chica".

Cuando terminó "The legend of Korra" hace un mes en Nickelodeon, el rincón televisivo estadounidense de Internet explotó como si fuera la superarma de Kuvira. La última escena de una serie de un canal considerado el infantil por antonomasia (con permiso de Disney Channel) conseguía ser comentada no sólo en los lugares que tradicionalmente siguen series de animación con componentes de aventuras y fantasía (IGN e io9 han dedicado innumerables entradas a la serie durante los tres años que ha estado en antena), sino que saltó hasta a las webs más mainstream, como si dijéramos, como las de Vanity Fair, Entertainment Weekly, TV Line o hasta Forbes, The Wall Street Journal y CBS. El revuelo organizado por esos tres últimos minutos le dio una enorme exposición mediática a "The legend of Korra", exposición que puede animar a quienes no son consumidores habituales de animación infantil-juvenil a darle una oportunidad (culpable).

¿Pero a qué vino todo ese revuelo? En parte, viene por la manera en la que Michael Dante DiMartino y Bryan Konietzko han estructurado y desarrollado las cuatro temporadas de su serie. En todas hay claras alegorías y metáforas sobre temas políticos y sociales que no son habituales en animación para pre-adolescentes. La villana del libro 4, sin ir más lejos, tiene un ascenso al poder absoluto con unas claras connotaciones hitlerianas hasta en su deseo por desarrollar la bomba atómica, y el malo del libro 1 tiene un discurso sobre la igualdad y los privilegios de clase que es muy interesante. Sin embargo, lo que importa en la serie es el "viaje del héroe" que emprende Korra no sólo para ser el mejor Avatar y llevar el equilibrio al mundo, sino para convertirse en una persona completa y realizada, en alguien que tiene compasión y empatía por los demás, que lucha contra las injusticias y que es capaz de sacrificarse por un bien mayor que ella.

(En los siguientes dos párrafos va a haber spoilers sobre las dos últimas temporadas de la serie. No son demasiado importantes, pero si sois especialmente sensibles a ellos, mejor no continuéis leyendo).

En ese aspecto, el final del libro 3 y todo el libro 4 presentan una exploración sumamente interesante sobre el proceso de redescubrimiento de sí misma de Korra. Cerrar la tercera temporada con un plano de la heroína de la serie en una silla de ruedas, y con una lágrima cayendo por su mejilla, es bastante impactante, y abrir la siguiente entrega con un salto de tres años al futuro, y con Korra hundida en un estado de estrés postraumático (no muy diferente del de Katniss Everdeen, por cierto), ayuda a establecer claramente cuál es el tema de "The legend of Korra", que está ahí, bien explícito en su título. Ella es la serie; su evolución desde una adolescente impulsiva y algo ignorante de los problemas del resto del mundo, a la persona comprometida y más reflexiva del final. Se puede decir que esas dos últimas entregas se vuelven un poco más oscuras porque tocan temas más serios, pero lo hacen de un modo bastante adecuado a un título infantil, como mostrar el trauma de Korra a través de una representación externa de su versión en su punto más bajo.

Korra sólo consigue derrotar a Kuvira y salvar el mundo cuando se acepta a sí misma. Es en ese momento cuando logra desplegar todo su poder y cuando las inspiraciones orientales de la serie quedan, si cabe, más evidentes. Pero todo esto no habría hecho que "The legend of Korra" dominara de tal manera la conversación interneteril en fechas de listas de lo mejor del año si no fuera por esa última escena (con una música preciosa, por cierto) en la que el viaje tradicional del héroe se completa y la heroína de la serie se lleva a la chica. Que la relación entre Korra y Asami estaba volviéndose muy estrecha se empezaba a notar al principio del libro 3, y para cuando la trama final del libro 4 echó a rodar, los shippers de la pareja estaban totalmente revolucionados. Los propios creadores confirmaron, días después de la emisión del último episodio, que "Korrasami era canon" y que era una relación que se habían pasado 26 episodios cuidando y haciendo evolucionar hasta esa última mirada, cogidas de la mano, en el umbral del Portal de los Espíritus. Recordemos que para un canal como Nickelodeon (esto no es Cartoon Network con su bloque Adult Swim), esa escena es un paso realmente destacable.

(Estupendo, ya podéis regresar, si queréis saber qué pinta Yoda en "The legend of Korra")

Para que esta entrada no se vuelva todavía más larga de lo que ya es, concluyamos diciendo que "The legend of Korra" es una serie muy recomendable, y no sólo por las referencias a Buffy, el folklore oriental (chino y coreano, principalmente), el anime, "Dune", "El Imperio contraataca", el cine y la música de los años 20, "Iron Man" (ese guante de Asami) o, de entre todas las cosas, "El silencio de los corderos" y hasta "Kill Bill". Sus personajes están todos muy bien retratados (el reparto de voces es bastante impresionante), la animación raya a gran altura, es entretenidísima y divertida y tiene una gran protagonista central. Hay que acercarse a ella sin prejuicios, casi del mismo modo en el que uno se acerca por primera vez a "Doctor Who", y dejarse llevar por el viaje. Do the thing.

P.D.:  Algo que no he dicho antes es que "The legend of Korra" tiene una enorme capacidad de enganche. Yo he visto toda la serie en un mes, y el libro 1 lo terminé en un fin de semana. Maratones así sólo me los había dado antes con las dos primeras temporadas de "Battlestar Galactica", la primera de "Prison Break", la segunda de "Verónica Mars", la segunda de "The Wire" y la revisión de la tercera y la cuarta entregas de "Expediente X".

Música de la semana:"Glee" ha empezado su sexta y última temporada desterrada a los viernes, y siendo una sombra de la serie que era en cuanto a interés suscitado entre el público. Eso sí, siguen teniendo ojo para elegir canciones que versionar. Una de ellas, a cargo de una aspirante a entrar en los Warblers, es "Tightrope", de Janelle Monáe, que también ayudaba a Vince a entrenar en la quinta entrega de "Friday Night Lights".
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