01 agosto 2007

Un héroe inesperado

ALERTA SPOILERS: Fans de Harry Potter, alejaos de esta entrada si preferís esperar a la traducción al español y no habéis leído el último libro, porque los spoilers van a ser la nota dominante, me temo.

Al final de "Harry Potter y el misterio del príncipe", hay un par de escenas que me hicieron reafirmarme aún más en mi impresión de que Severus Snape guardaba aún un as bajo la manga, y que las cosas no eran como nos hacían creer. Enfrentado al desmayado Dumbledore en la batalla final, y al parecer listo para matarlo, el director de Hogwarts le murmura un "por favor" que a mí me sonó más a "no dudes y mátame" que a un ruego por su vida. De la misma manera, cuando Snape huye con el resto de Mortífagos y Harry le da alcance, enfrentándose a él y descubriendo que el profesor es el Príncipe Mestizo, Snape parece enfadado más que por Harry, por lo que Dumbledore le ha obligado a hacer, y la tarea que aún le queda por delante. Lo que no me podía imaginar es que toda su labor como agente doble al servicio de Dumbledore estaba motivada por su trágico amor por Lilly, la madre de Harry, a la que conoce cuando aún son niños, antes de entrar en Hogwarts, y de la que sigue enamorado toda su vida, hasta el punto de que su Patronus es el mismo que el de ella.

La figura trágica y romántica de Snape se adueña totalmente del final de "Harry Potter and the Deathly Hallows" y, como bien habéis comentado por ahí, se convierte quizás en el mejor personaje de toda la saga. Una saga que, para mí, se podría dividir en dos partes. La primera llega hasta "El prisionero de Azkaban", y son historias en las que Harry va viviendo diversas aventuras sin ser del todo consciente del destino que le espera. A partir de "El Cáliz de Fuego" y, especialmente, del primer enfrentamiento directo con Voldemort (en el que muere Cedric Diggory), la cosa cambia. No sólo porque Harry empieza a darse cuenta de la naturaleza de su conexión con el Señor Oscuro y el ascenso de éste hace que todo se vuelve más peligroso, sino porque parece que Rowling empieza al final de ese libro a poner las piedras decisivas del camino hacia la resolución definitiva de la saga (aunque el primer Horrocrux destruido, el diario de Tom Ryddle, aparece en "La Cámara Secreta"). Con cada nuevo título, coindiendo con el crecimiento de Harry y el mayor poder que va ganando Voldemort, la trama se vuelve algo más oscura, hasta llegar a un séptimo que resulta ser bastante diferente a los demás.

Para empezar, durante casi todo el libro sólo seguimos las evoluciones de tres personajes: Harry, Ron y Hermione, en lo que Harry describe muy bien como una Búsqueda. Los tres se dedican a huir y a intentar averiguar cómo descubrir y destruir los Horrocruxes y, a lo largo del camino, son sometidos a diversas situaciones límite que los ponen a prueba (las apariciones del relicario robado por Régulus Black que intentan mortificar a Ron antes de que éste lo destruya o la tortura de Hermione a manos de Bellatrix Lestrange). El relicario, por cierto, tiene unos poderes muy Anillo Único, que provocan la primera crisis seria entre los tres cuando Ron se larga, frustrado. La sensación de estancamiento de Ron es la misma que tenemos nosotros hasta que Hermione y Harry van a Godric's Hollow y, de golpe, la trama se acelera y ya no para hasta el final. Éste transcurre, cómo no podía ser de otro modo, con una gran batalla en Hogwarts, implicando a casi todos los personajes y haciendo que algunos de ellos adquieran una gran estatura, como Neville Longbottom (y esa actitud muy Starbuck de "luchar hasta que no podamos más") o la sorprendente señora Weasley. Todo termina resultando bastante coherente con el resto de la saga y, en mi caso, bastante satisfactorio. Y la imagen final del Harry adulto despidiendo a sus hijos en el andén 9 y 3/4 de King's Cross, y tocándose la cicatriz...

Antes de que se me olvide, no digo nada de Ron y Hermione porque era muy evidente que iban a acabar juntos, y no está nada mal que el esperado beso se demore casi hasta el final (motivado por un comentario afectivo de Ron hacia los elfos domésticos) y en el momento más inoportuno, hasta el punto de que incluso Harry les pregunta: "¿Tenéis que hacer eso ahora?". A lo largo del libro se van dejando muchas más pistas de la relación entre estos dos, y yo llegué a pensar que, durante el verano, había pasado realmente algo entre ellos, que guardaban en secreto.

Pues hasta aquí hemos llegado. Voy a echar de menos la espera de un nuevo libro y el momento de abrirlo para empezar a leerlo. Como decían en Pop Candy, en cuanto pones tus ojos en las primeras líneas, es como si tuvieras de nuevo 10 años. Esa sensación no se consigue con las películas.

Y, ahora, empecemos el libro-fórum...
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