17 junio 2008

El umbral del dolor

Es común que, en los comentarios de una entrada dedicada a una serie en concreto, siempre haya alguien que no se explica cómo seguimos viéndola, si desde hace temporada y media ha caído en desgracia y ya no hay quien se la crea (confieso que yo he hecho esto alguna que otra vez, mea culpa). Lógicamente, un comentario así implica que esa persona también continúa viendo la serie, aunque se le licue el cerebro porque considera que es una caspa. Lo cual lleva a la pregunta inevitable. ¿Hasta dónde puede llegar nuestro masoquismo aguantando una serie a la que no le vemos la gracia por ninguna parte?

A veces es suficiente con cuatro episodios (y adiós a "Bionic Woman" y a "Journeyman"); a veces, ya sólo el piloto nos echa para atrás (sé que es casi una blasfemia, pero no pasé de ahí con "Studio 60", en parte también por pereza) y en otras ocasiones, podemos estar viendo temporadas y temporadas antes de decidirnos a bajar del tren (aún no me explico cómo pude soportar cuatro temporadas de "CSI: Miami", ¡cuatro!). Puede ser que, aunque sepamos que no es gran cosa, nos entretenga y la serie en cuestión se convierta en un placer culpable. Puede ser que sigamos adelante con la esperanza de que algún episodio mejore el nivel y el programa remonte el vuelo. Puede ser que nos vaya la autoflagelación. El caso es que nos mantenemos al pie del cañón, viendo una serie que no nos gusta y, además, aireándolo en cuanto tenemos oportunidad. ¿Por qué será tan difícil decir que no?

La mitad final de la segunda temporada de "Prison Break" fue el punto de no retorno para mí, pero la vi hasta el final. Eso sí, en la tercera ya no me han pillado. Con "Héroes" sigo esperando que se desarrolle de una vez ese potencial que se intuye muy de vez en cuando, pero empiezo a creer que se ha instalado en una dinámica muy cómoda que, sin embargo, a mí ya no me convence. La tercera temporada será la prueba de fuego. "Sin rastro", que al principio me entretenía mucho, se volvió aburrida de golpe con la introducción de la agente Delgado. No obstante, si la serie que pierde gas es una que antes nos encantaba, una de nuestras favoritas, el nivel de masoquismo que podemos alcanzar es ya preocupante. Aunque era perfectamente consciente de que, a partir de la 5ª temporada, "Expediente X" ya no era lo mismo, aún vi las dos siguientes sólo para obtener alguna "dosis" de la diversión de antaño en los capítulos sueltos del monstruo de la semana. Eso sí, "Doctor en Alaska" no duró ni un asalto en cuanto se fue Fleischman. Al médico italiano sólo le concedí un episodio.
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