09 junio 2008

A fuego lento

En los comentarios de esta entrada sobre el último capítulo de "Galáctica" (hay muchos spoilers, andad con ojo) se deja caer una reflexión muy interesante (si bien un poquito snob, lo reconozco) para todo teligioso, seriéfilo de pro, seguidor de una serie, sea cual sea y la devore en el medio que sea. Hay ciertas relaciones entre los personajes que se van cocinando sin prisa desde el arranque del programa, relaciones que quienes ven la serie semana a semana empiezan a notar aquí y allá hasta que se hacen muy evidentes sin que nadie llegue a explicitarlas nunca. Inviertes años siguiendo el programa, siendo testigo de cómo dicha relación va floreciendo y vas comentando, y preguntándote, si alguna vez irá más allá de una sonrisa o una mirada cómplice. Cuando ese "más allá" ocurre finalmente, el impacto emocional y la satisfacción no es la misma que la que puede sentir quien, en lugar de tardar años en llegar a ese punto, sólo ha tardado los dos meses en los que ha visto toda la serie en formato maratón.

Hay muchos ejemplos de parejas cuya relación se ha ido forjando desde el primer capítulo, que ha ido evolucionando con el tiempo hasta llegar al punto en el que dicha relación no puede seguir implícita y ha de traerse a primer plano (como no quiero irme de lengua con ninguna serie, por si de alguna no estáis al día, prefiero no incluir esos ejemplos). En todos esos casos, no ha sido una cuestión de cuatro capítulos, sino de cuatro temporadas, con sus correspondientes hiatos navideños y veraniegos, sus parones por cuestiones de programación o de fiestas nacionales y las interminables discusiones entre los fans, durante los meses de sequía, sobre el eterno dilema: ¿Están, o no lo están?

P.D.: Otra más para las comparaciones, parece que interminables, entre "Galáctica" y "Perdidos". Algunas de las mejores son que los conejos y los centuriones son las mascotas infelices de ambas series, o que Richard Alpert y los híbridos que controlan las naves cylon son los sirvientes atemorizadores y extraños. Además, las comparaciones se cierran con dos grandes frases que resumen buena parte de los dos programas. En "Galáctica", quien conoce a Dios está cerca de conocer los secretos del Universo. En "Perdidos", quien conoce los secretos de la isla está cerca de ser un dios.
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