03 junio 2008

La soledad del corredor de fondo

Siete son muchas temporadas para una serie. Algunos críticos ponen un cierto momento entre la tercera y la cuarta como el punto en el que las ideas se agotan y las series sufren un bache creativo de las que unas cuantas consiguen salir reforzadas. ¿Pero cuándo nos plantamos en la séptima? La fórmula está en esos momentos más que trillada, y la inclusión de personajes nuevos y las peleas o rollos entre los protagonistas pueden perder el tirón que se les presupone para reverdecer el interés del programa.

A mí me gusta "CSI". La sigo desde su piloto, aquel capítulo en el que nos presentan un personaje que parece que va a ser nuestra introducción en el laboratorio criminalístico de Las Vegas sólo para que le peguen un tiro a mitad del episodio y, de este modo, hagan que Sarah Sidle llegue a Sin City. Los 156 capítulos que Telecinco ha emitido hasta ahora ya no tienen ese elemento de sorpresa del primero, desarrollando y perfeccionando la fórmula del procedimental que tanto se ha llevado hasta hace muy poco y sin perder nunca de vista que el verdadero alma de la serie es Gil Grissom. Sin embargo, la séptima temporada de un golpe de timón y da nuevo aliento al programa precisamente involucrando a ese protagonista en dos tramas diferentes que nos ofrecen nuevos puntos de vista sobre él.

El Asesino de las Miniaturas es la subtrama más espectacular, por supuesto, por los asesinatos representados en unas maquetas excepcionalmente detallistas. La obsesión por el perfeccionismo de Grissom siempre ha movido las investigaciones de los casos y, con estas macabras miniaturas, esa obsesión raya en lo enfermizo. Supongo que, en la segunda mitad de la temporada, el tema se pondrá más interesante y, a la vez, más inquietante para Grissom, y más aún a su vuelta al laboratorio después de cuatro capítulos de vacaciones. Esos cuatro episodios con Michael Keppler han sido también un intermedio muy entretenido y algu distinto de lo que se estila en este tipo de series, sobre todo por su abrupto final.

El regreso de Grissom dejó también un reencuentro con Sarah muy bien llevado (cómo ella, que viene de un vertedero, se aparta de Grissom a la vez que él intenta acercarse) y que forma parte de la otra subtrama de la temporada, la relación secreta entre ellos dos. Apenas nos han mostrado una sola frase cariñosa, o un roce, ni mucho menos un beso, pero todos los detalles apuntan a que el tema es serio. Por ahora, la serie está tratando esta relación con sutileza, de la misma manera que da pinceladas sobre la personalidad de Grissom con las cosas de su despacho o algunas de sus ironías en la sala de autopsias (gran detalle la carta que le escribe a Sarah, sólo para darse cuenta de que no sabe su dirección). Aunque no lo parezca, él es el centro de "CSI", y que estos nuevos capítulos se relacionen siempre con él hace que, después de tanto tiempo, la serie se mantenga en plena forma.
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