12 agosto 2010

El presupuesto o el arte

Por si no había quedado claro todavía, en la gira veraniega de la TCA se confirmó que el estreno más esperado del próximo otoño es "Boardwalk Empire", creado por Terence Winter, ex guionista de "Los Soprano", con un piloto dirigido por Martin Scorsese, un reparto estelar liderado por Steve Buscemi y, por lo visto en los trailers, una fiel reproducción de Atlantic City en los años 20, en plena Ley Seca, cuando unos pocos hombres mitad gángsters, mitad políticos, la convirtieron en el lugar de ocio por antonomasia de la costa Este. Es, evidentemente, la apuesta más fuerte de la HBO por recuperar en solitario el trono de la ficción de calidad y de prestigio que, desde el final de "Los Soprano", ocupan también AMC y Showtime (FX, un poco menos), y también es la punta del iceberg de toda una batería de series con grandes producciones, grandes nombres detrás y delante de las cámaras que el canal por cable empezará a estrenar a partir de septiembre, y que deben reafirmarla como la cadena con más poder de atracción para la gente del cine y para quienes quieran hacer "televisión de calidad".

Lo curioso de esa estrategia es que, evidentemente, no sale gratis. "Boardwalk Empire", detrás de la que también está, en labores de producción, Mark Walhberg, necesita tener detrás un presupuesto con buena salud, como demuestra la reconstrucción del paseo marítimo de Atlantic City tal y como era entonces, y no es la única en esa situación. El regreso a la HBO de David Milch, cuya "Deadwood" fue cancelada en la tercera temporada justo por problemas presupuestarios, está ambientado en las carreras de caballos, se llama "Luck" y sólo por tener a Dustin Hoffman al frente (y creo que también a Nick Nolte por ahí), sus costes no serán como los de, por irnos al otro extremo, "Friday Night Lights". Y eso que no necesita grandes decorados como los de "Game of thrones", que tiene ante sí un reto de entidad para trasladar a la pantalla el mundo ideado por George R.R. Martin, que en los libros no ha puesto ningún freno a la escala de las batallas, de los castillos y de las atrocidades que cometen sus personajes.

Desde luego, éstos y otros proyectos no podrían ponerse en pie en otro sitio que no fuera HBO, cuyo modelo de negocio no depende tanto de la publicidad, pero no sería la primera vez que grandes series que le otorgan prestigio y audiencia tienen que acortar su vida por sus elevados costes. Para rodar "Deadwood" fue necesario reconstruir un poblado de colonos del Oeste, y el método de rodaje de Milch, muy dado a reescrituras de ultimísima hora, tampoco contribuía a recortar gastos. Con "Roma", poner en pie la Roma antigua en los estudios de Cinecittà no fue barato, por supuesto, y para rematar el asunto, gran parte de sus decorados se destruyeron durante el incendio que arrasó la mayoría del estudio, en 2007. Aunque, siendo justos, para entonces la segunda, y última, temporada ya había terminado de rodarse hacía tiempo.

Uno no puede gastarse por sistema 200 millones de dólares, que es lo que se dice que han costado los diez episodios de "The Pacific", y a veces es inevitable que los asuntos monetarios pesen más que la calidad, el prestigio, el factor cool, o cualquier valor añadido que tenga la serie. En ocasiones, simplemente, la ecuación costes-audiencia-nuevos abonados-un poco de publicidad-prestigio no sale rentable, y no es extraño que los fan de, especialmente, "Game of thrones" se pregunten si de verdad habrá dinero para trasladar toda la saga a la pantalla. Aunque primero tendremos que ver si de verdad todos estos proyectos están a la altura de la expectación creada a su alrededor.
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