23 agosto 2010

Que no cunda el pánico


"Doctor Who" no es la única institución y fenómeno popular de la ciencia ficción británica. Casi tan duradero como la serie de la BBC es el tirón de Douglas Adams y su saga de "La guía del autoestopista galáctico", cuyo primer libro se publicó en 1979 y ha conocido dramatizaciones radiofónicas y creo que incluso una serie de televisión. La historia de Arthur Dent y su peregrinar por la galaxia, por culpa de una autopista cuya construcción obliga a volar todo el planeta Tierra, enseguida capturó la imaginación de los lectores. Adams tenía un humor muy inglés, y le servía para darle la vuelta a cualquier idea preconcebida que tuviéramos sobre la ciencia ficción, y el éxito de su Guía lo llevó a participar activamente en los distintos proyectos que surgían para llevar al cine su libro.

Sin embargo, como suele pasar en estos casos, las cosas de palacio van despacio. Adams falleció en 2001, cuatro años antes de que se estrenara finalmente la película. Y ésta tuvo un paso por las taquillas no demasiado espectacular, y unas críticas que, en su momento, fueron bastante tibias. Tal vez sea porque el conjunto pierde un poco de gas según transcurren los minutos, dejándose por el camino algo del sarcasmo inicial, pero lo cierto es que merece la pena sólo por disfrutar de la voz de Stephen Fry narrando la historia (que empieza casi con la misma frase que "Orgullo y prejuicio", cuyo "Es un hecho sabido" es muy famoso en la literatura británica), o por escuchar a Helen Mirren prestando su voz a un ordenador que se aburre, o por oír a Alan Rickman mostrando los niveles de depresión del pobre androide Marvin (que inspiró la canción "Paranoid android" de Radiohead), o por ver a un pasadísimo Sam Rockwell, o a una Zooey Deschanel aún no tan famosa derrochando encanto y caídas de ojos, o a un Martin Freeman que entonces ya era conocido en el Reino Unido gracias a la versión original de "The Office".

O, simplemente, por pasar un buen rato con todos los detalles locos salidos de la imaginación de Adams, desde el "pez Babel" (ya sabéis de dónde vino la idea de Babel Fish), o el exprimidor de ideas, o los extraterrestres burócratas, o ese computador de a bordo de la nave que habla como un vendedor de teletienda estadounidense, o de Bill Nighy... Igual es una película más de momentos (las animaciones explicativas de la Guía, por ejemplo, que también servían de trailer), pero la verdad es que resulta simpática, fresca y, aunque no logre capturar completamente el mundo de Douglas Adams (tarea realmente complicada), no está exenta de cierto encanto, con canción a lo Monty Python para empezar.

Como digo, el tirón de la Guía en el Reino Unido es de verdadero fenómeno. Adams murió tras publicar el quinto título, pero siempre quiso que la saga terminara en un sexto volumen que escribió, finalmente, Eoin Colfer, conocido por sus libros protagonizados por Artemis Fowl. El último libro se titula "And another thing" y no, no está inspirado en modo alguno por las keynotes de Steve Jobs.

Música de la semana: Vamos a celebrar el regreso al ritmo normal de publicación con otro libro de culto que ha conocido adaptación al cine. "Scott Pilgrim contra el mundo" traslada a la pantalla el cómic de Brian Lee O'Malley, un cómic inspirado por la canción "Scott Pilgrim", de Plumtree.
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