29 agosto 2010

Mentes peligrosas y corazones en apuros

No deja de resultar curioso que el éxito de las historias de Sherlock Holmes mosqueara a Arthur Conan Doyle, que las consideraba de segunda dentro de su obra. Intentó matarlo en un encuentro final con su archienemigo, el profesor Moriarty, en las cataratas suizas de Reichenbach, pero generó tal controversia, que no le quedó más remedio que resucitarlo (con una de las explicaciones más patilleras en la historia de la literatura, francamente). No es que, al final del tercer capítulo de "Sherlock", vayamos a tener una reedición de la pelea en las cataratas, pero sí acaba con un cliffhanger y una muestra de cómo Moriarty es la horma del zapato de Holmes, el cerebro criminal que él necesita para que el suyo no se oxide y tenga siempre retos a su altura. Es la lógica del héroe y su enemigo irreconciliable a la que estamos tan acostumbrados en los cómics de superhéroes, pero que venía ya de más atrás.

Como comentamos después del primer episodio, los retratos de Holmes y Watson están muy logrados, y el primero no ha dejado de mostrarse como alguien que es todo cerebro y otorga muy poca importancia a lo emocional, aunque es evidente que le preocupa que Watson vaya a sufrir algún daño. Además, en los tres capítulos hay trazas y homenajes de algunas de las aventuras del Holmes de Conan Doyle, desde "Estudio en escarlata" a, si no estoy equivocada, "Un escándalo en Bohemia" y "La aventura de los bailarines" (el propio Moffat reconoció que "The blind banker" está basado en esa historia). Steven Moffat y Mark Gatliss les dan una vuelta contemporánea que respeta el espíritu de Doyle (su Holmes también aprovechaba todas las innovaciones tecnológicas de la época), y por suerte, tendremos otra tanda de tres capítulos de 90 minutos en otoño de 2011.

Aunque lo parezca, "Sherlock" no ha sido la única serie que la BBC ha emitido este verano, porque hace unos días finalizó allí la tercera temporada de "Mistresses", una serie que sigue a cuatro amigas que lidian con diferentes problemas en sus vidas sentimentales, principalmente. Desde que se estrenó, en 2008, ha habido muchas voces que la han comparado con "Sexo en Nueva York", pero aquí las historias van más hacia el drama y están, como si dijéramos, un poco más ancladas en la realidad. Cada una de las protagonistas representa un momento diferente en la vida amorosa; Trudi tiene dos hijas y es viuda (su marido murió el 11-S), Siobhan es una abogada cuyo marido está obsesionado con tener un niño, Jessica se dedica a organizar todo tipo de eventos y es una soltera empedernida, y Katie es médico y tiene una aventura con un paciente casado.

Así empieza la serie, de la que yo estoy a falta de dos capítulos para acabar su primera temporada (recomendada por un montón de gente, por cierto). Sin embargo, las cuatro van cambiando por diferentes circunstancias que les ocurren, convirtiéndose, de un modo u otro, en "las otras". Las hay que descubren que su marido les era infiel, otras conocen a una persona que sacude sus cimientos casi sin que se dén cuenta, otras acaban dejándose arrastrar a una situación que puede arruinarlo todo... El tono de la serie oscila con cuidado entre el culebrón, el misterio y hasta la comedia ligera, y siempre destaca el retrato de las cuatro amigas, que aunque se quieren y se apoyan, tampoco pueden evitar discutir y pelearse. Como curiosidad ya destacada en bastantes sitios, en esta primera temporada tiene un papel recurrente Anna Torv, en cuya serie, "Fringe", tiene otro pequeño papel recurrente una de las protagonistas de "Mistresses", Orla Brady.

Música de la semana: Falta menos de un mes para que se dé por empezada oficialmente la temporada de otoño en EE.UU., y las cadenas están lanzando las promociones de sus series y, sobre todo, de sus estrenos. Uno de los que se esperan con más curiosidad es "Lone Star", en Fox, que ha publicado una de sus últimas promos con la música de Florence and The Machine y "I'm not calling you a liar".
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