13 agosto 2010

El laberinto

ALERTA SPOILERS: Hablar de "Origen" sin destripar su trama, o especular sobre algunas de sus partes, es harto difícil, así que es mejor que no sigáis si no la habéis visto. O si queréis verla sin saber qué pasa en ella. Y cómo termina.

A Christopher Nolan le gustan los puzzles, los acertijos, los juegos de espejos. La película que lo hizo conocido, "Memento", se servía de un truco temporal para contar la historia de un hombre sin memoria, "El truco final" lidiaba directamente con magos, y hasta "El caballero oscuro" tenía su dosis de puzzle con los planes del Joker. Además, por otro lado, los resortes de nuestra mente también han figurado prominentemente en sus películas. "Insomnia" tal vez no sea la más redonda, pero la mente confusa y torturada de su protagonista, que no puede dormir al no adaptarse al sol de medianoche, no es tan distinta de la de Dom Cobb, el protagonista de "Origen", cuyo trabajo es soñar para robar dentro de esos sueños.

¿Pero cómo se puede separar el sueño de la realidad? Hay quien ha traído a colación al Segismundo de "La vida es sueño" para ilustrar el riesgo que Cobb corre, más aún porque el verdadero peligro anida en su propio subconsciente. En realidad, toda la trama del golpe es un macguffin para contar el verdadero "trabajo" de Cobb: adentrarse en lo más profundo de su mente para liberarse del peso de la culpa que le produce el recuerdo de su mujer, Mal, el auténtico minotauro de su laberinto.

Más allá de que nos cuestionemos al final si todo lo que hemos visto es un gran sueño, la inspiración del laberinto del Minotauro de Creta es evidente. Cobb incluso tiene a su propia Ariadna (Ariadne en este caso) para ayudarlo a encontrar el camino de vuelta y no perderse en los recovecos del mundo de ensoñación que creó con Mal. El que viaja a lo más profundo de su subconsciente es él, y no Fisher, el tipo al que intentan robar, y es Cobb el que debe llegar a la catarsis, a la reconciliación. O decidir algo no muy diferente de lo que deben decidir en una serie reciente de la BBC de bastante éxito, cuyo título no voy a decir por si alguien aún no la ha visto.

Tiene unos grandes efectos especiales, por supuesto, y claro que es un juego de, como dicen los americanos, humo y espejos. Pero resulta muy entretenida, siempre y cuando te dejes llevar y no te pongas a buscar explicaciones tiquismiquis a todo. Y, además, tiene una simpática broma privada usando "Je ne regrette rien", de Edith Piaf, a la vez que cuenta con Marion Cotillard en el reparto.
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