03 agosto 2010

Los capítulos del verano

En cualquier serie familiar que quisiera ser digna de pertenecer a ese género, los capítulos especiales de vacaciones no podían faltar. Acción de Gracias, Navidad, visitas a Disneylandia y, por supuesto, excursiones y viajes de verano se utilizaban como excusas para colocar a toda la familia en situaciones en las que no les quedaba más remedio que convivir, y sufrirse, todos juntos. El número de agosto de la revista Cinemanía aprovecha el mes en el que se publica para realizar un peculiar top ten de capítulos veraniegos, elegidos por algunos blogueros entre sus favoritos. Hay episodios de "Los Soprano", "Mad Men", "Friends" (aquel fin de semana en la playa en el que a Mónica le pica una medusa...)... Y "Frasier", que es la que elegí yo, un capítulo en el que Frasier se lleva a toda su familia (incluida Roz) a un crucero que no es de lujo, como le prometen, y en el que también está, sin que Niles lo sepa, Maris (los chistes sobre su baile de la barracuda son simplemente geniales).

En todos ellos, o en casi todos, los personajes salen de sus zonas de seguridad habituales y se ven obligados a confrontar secretos o revelaciones que han intentado evitar por el método del "ojos que no ven". También ocurren situaciones que cambian un poco la dinámica entre los personajes o que les hacen ver a los otros de modo diferente, o como son de verdad. O, simplemente, estos episodios especiales son una estupenda excusa para cambiar un poco el escenario de la serie, como el viaje a Hawai de "Modern family", que forma parte de la variedad "nada sale como estaba planeado", al menos desde el punto de vista de Jay. Ahora recuerdo otro capítulo de "Frasier" en el que él, Niles y su padre se van de viaje en una autocaravana que es una sucesión constante de desastres, a cada cual más divertido.

El declive en el que habían caído las series familiares, especialmente las sitcoms, en los últimos tiempos parecía haber afectado también a estos episodios especiales (menos "Los Simpson" y su cachondeo del "¡los Simpson se van a la Cochinchina!". La querencia por esos dramas más realistas y más asentados en las zonas grises morales parecía haber desterrado los viajes de toda la familia al campamento de verano (subgénero estival recuperado este año por "Huge"), pero no me extrañaría nada que volvieran. Sí, deben resultar más caros que un capítulo normal, por lo que también comprendo que no se hagan a menudo, pero tienen muchas veces un aire de acontecimiento para el seguidor de la serie que tampoco se debe desperdiciar. Ahí está, por ejemplo, el estreno de la cuarta temporada de "Bones" rodado en Londres. De vez en cuando, salirse del curso habitual de la serie nunca viene mal (y eso incluye capítulos musicales, sueños, episodios en directo y otras digresiones varias), porque permite airearla un poco y expandir algo más sus márgenes.

Nota de programación: Y todo esto no es más que una larga introducción para anunciar que las vacaciones de verano también han llegado a este rincón bloguero, y que el ritmo de actualización en agosto va a ser mucho más relajado que el resto del año (para empezar, ésta es la última entrada de esta semana). Aprovechad para ver alguna serie nueva, alguna del otoño que no hayáis podido ver hasta ahora y para tomar fuerzas para la nueva temporada, que promete cosas interesantes. Be seeing you.
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