08 mayo 2012

El ejemplo de los dragones

ALERTA SPOILERS: ¿Sabéis qué le ha pasado a Daenerys en Qarth tras ver al Rey de las Especias? ¿O qué pinta Gwen, de "Downton Abbey", en medio de esos espectaculares paisajes helados de Islandia, digo, de Más-Allá-del Muro? Si no estáis al día con la segunda temporada de "Juego de tronos", es preferible que no sigáis leyendo.

Cuando "Juego de tronos" inició su segunda temporada, alguien, ahora no recuerdo quién, comentaba que, mientras que en la primera entrega se notaba mucho la sombra del libro, en la segunda la serie estaba empezando a adquirir seguridad en sí misma y a convertirse en un ente independiente; que si la primera temporada aún era de George R.R. Martin, la segunda empezaba a ser de D.B. Weiss y David Benioff, sus productores ejecutivos. Y el sexto episodio, "The old Gods and the new", lo ha demostrado con creces al tomar un desvío mucho más decidido de algunas tramas del libro, como recopilan en "Y tú qué miras", un desvío que las llevará al mismo punto donde las llevó Martin por un camino que Weiss y Benioff consideran que es más interesante y emocionante de ver en televisión. La reacción de los fans a esa acentuación de las "libertades" en la adaptación determinará, además, hasta qué punto vamos a encontrarnos talibanes del libro dispuestos a quemar los negativos de los capítulos por haber hecho, por ejemplo, que los brujos de Qarth roben los dragones de Dany.

Ésa es una de las separaciones más claras del material original que han hecho hasta ahora, pero es una separación totalmente coherente con lo que hemos estado viendo de la estancia de Daenerys en la ciudad. Ser Jorah no deja de advertirle que debe tener cuidado con sus posibles "benefactores" porque lo único en lo que ellos van a estar interesados es en echarle el lazo a sus dragones, que a pesar de ser todavía pequeños y estar aprendiendo aún a lanzar fuego y a valerse por sí mismos, son esgrimidos por Dany como modo de intimidación ante esos supuestos benefactores. Ella, seguramente sin darse cuenta, está escudándose en los mismos argumentos que su hermano Viserys presentó a los dothraki para exigir su ejército después de venderla a Khal Drogo, y ya vimos adónde le llevaron esos argumentos. En el libro, los mercaderes de Qarth no cesan de pedirle un dragón a cambio de sus barcos; no es nada extraño que, en la serie, alguien se decida finalmente a robarlos. Al fin y al cabo, ¿qué tiene Daenerys que pueda ser visto como un impedimento para llevarlo a cabo? (Nota para los lectores de "Choque de reyes": la visita a la Casa de los Eternos va a ser, así, mucho más interesante).

El hurto de los dragones ejemplifica mejor que muchas otras cosas que la serie de "Juego de tronos", por mucho que le deba a los libros de "Canción de Hielo y Fuego", es un ente que se sostiene por sí mismo y que se rige por las reglas de la televisión, y no de la palabra escrita. Se está moviendo según su propia coherencia interna, que a veces no es igual que la de "Choque de reyes", y de momento le está yendo mejor que bien. Está haciéndonos llegar la brutalidad de la guerra y, en especial, su efecto en la población civil y está mostrando nuevas capas de casi todos los personajes. La caracterización de Margaery es mucho más interesante que en el libro, por ejemplo, y Brienne realmente impresiona (Gwendoline Christie mide nada menos que 1,90). Al estar en medio de todo el meollo en Desembarco del Rey, hemos podido ver las maquinaciones de Tyrion en todo su esplendor, pero también hemos podido comprobar cómo empieza a estar bastante cansado de tener que advertir a Cersei y a Joffrey de que están sentados sobre un polvorín, y que ese polvorín son los propios habitantes de la ciudad, hambrientos y desesperados.

Weiss y Benioff han hecho un gran trabajo de casting en "Juego de tronos", especialmente con los niños (las escenas de Maisie Williams con Charles Dance valen su peso en oro), y han trufado también los capítulos de un montón de toques humorísticos muy efectivos, ya sean esas impagables, y escatológicas, conversaciones entre los compañeros de Jon en la Guardia de la Noche o la divertida muerte de Ser Amory Loch a manos de Jaqen H'Qar (o como se escriba). El tramo final de la temporada promete grandes cosas, y teniendo en cuanto el salto que han dado ya desde que mostraron el cometa rojo al principio de la entrega, la curiosidad que tengo por ver la batalla del Aguasnegras no hace más que aumentar.
Publicar un comentario