03 mayo 2012

Las obras de caridad de Fox

Con la celebración del 25º aniversario de Fox, han proliferado por los blogs estadounidenses los resúmenes de las mejores series, de los peores momentos y, por supuesto, de las mejores series de corta vida emitidas a lo largo de esas dos décadas largas. Porque si por algo es conocida Fox entre los fans es por su afición a cancelar rápidamente algunas de las series más interesantes que han pasado por su parrilla. Sin embargo, los críticos han señalado en muchos de sus artículos que también hay que reconocerle a la cadena haberse atrevido siquiera a programar cosas tan marcianas en su día como "Matrimonio con hijos", "Firefly", "Arrested Development" o "Expediente X", aunque algunas de ellas murieran antes de tiempo. Y hay que reconocerle tener bastante más paciencia con algunas de esas series de la que, por audiencia, deberían haber tenido.

"Arrested Development", por ejemplo, aguantó tres temporadas (los Emmy que ganó hicieron mucho, es cierto), y no hablemos ya de la mayor obra de caridad que ha hecho Fox en mucho tiempo, "Dollhouse". Podríamos estar discutiendo hasta el infinito sobre si la cadena la condenó de antemano al programarla directamente en viernes y estrenarla en midseason, sobre si Joss Whedon nunca supo muy bien cómo estructurar los casos de la semana con la mitología de fondo, si Eliza Dushku era o no la protagonista más adecuada (tenía un acuerdo de desarrollo con Fox, no había más opción que ella), si sus títulos de crédito son de los peores vistos recientemente... Lo único incontestable es que las audiencias de su primera temporada no fueron buenas y, aun así, recibió una renovación para una segunda temporada que sorprendió hasta el propio Whedon.

Podríamos recordar aquí que Kevin Reilly, el actual jefe de la cadena, fue el responsable de renovar "30 Rock" y "Friday Night Lights" en su último año en la NBC, pero en su lugar vamos a quedarnos con la última obra de caridad hecha por la cadena; otorgarle a "Fringe" una quinta y última temporada que tiene sólo porque a Warner le interesa y porque a los ejecutivos de Fox les gusta (y eso es algo que no hay que subestimar. "Veronica Mars" era la serie favorita de la presidenta de UPN y Les Moonves y Nina Tassler, jefazos de CBS, son fans de "The good wife"). La serie ha sido la niña bonita de Reilly desde su segunda temporada, cuando la movieron al jueves en una muestra de confianza en ella, y no para cargársela, como erróneamente se cree. Es una serie que les da cierto caché entre un sector de la crítica y que se comenta bastante en los blogs, pero que, en cuanto a audiencias, bien podría haber sido cancelada al final justo de esa segunda entrega.

No me malinterpretéis, "Fringe" es de mis series favoritas y ya me daría igual que Olivia copiara el peinado de Lisbeth Salander o que Walter pintara a Gene de naranja fluorescente, pero hay que ser realistas. Si ha aguantado tanto en la parrilla es porque a Warner y a Fox les interesan menos las audiencias que otras cuestiones relacionadas, desde el famoso acuerdo de sindiación a las rebajas en las license fees, las ventas en DVD, la visibilidad de la serie entre el público que importa (sean esos quienes sean)... Esta visibilidad, por ejemplo, puede representar la diferencia entre la salvación de "Fringe" y la posible cancelación de "Alcatraz" (que tenía más audiencia). Todo aquel discurso de Kevin Reilly de que les gustaba la serie y la mantenían en antena por orgullo, pero que perdían dinero con ella, era un claro mensaje a Warner: "Ofreced algo que nos interese, que estamos dispuestos a continuar con la serie".

Al final, "Fringe" ha tenido muchas oportunidades de ser realmente un éxito masivo, y no de culto, y nunca las ha aprovechado. Su mitad final de la primera temporada se emitió detrás de "American Idol", en su traslado al jueves iba apoyada en "Bones" (uno de los mejores lead-in de la cadena) y hasta cuando se mudó al viernes lo hizo arropada por una campaña de promoción que dudo que cualquier otra cadena hubiera hecho para una serie lanzada a ese día en su tercera temporada. A veces hay que dar al César lo que es del César. Ya nos quejaremos de Fox por otras cosas.
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