21 febrero 2013

El día que Ben Affleck se hizo director

Debería dejar de actuar y dedicarse a dirigir. Cualquiera que haya visto "Argo", la tercera película como director de Ben Affleck y principal favorita para llevarse el Oscar a mejor película el próximo domingo, habrá dicho eso a la salida del cine, o se lo habrá escuchado al resto del público como una de las opiniones más compartidas. Es la cinta que más se ha visto de las tres, superando los 125 millones de dólares sólo en Estados Unidos y mejorando los más de 90 que recaudó en su momento "The town", la historia de atracadores de bancos de Boston que Affleck había dirigido dos años antes, y ser un thriller con esa parodia escondida sobre Hollywood y haber arrasado en la temporada de premios le ha ayudado sin duda a terminar de cimentar su estatus como un director a tener en cuenta, mientras que como actor no pasa de correcto en sus mejores momentos. Sin embargo, a pesar de que "The town" es un estupendo entretenimiento y que "Argo" está bastante bien, ninguna de las dos llega todavía a la altura de su debut tras las cámaras, "Adiós pequeña, adiós", estrenada en 2007 y que apenas superó en la taquilla estadounidense los veinte millones de dólares.

La cinta adapta un libro de Dennis Lehane, el cuarto de la saga protagonizada por Patrick Kenzie y Angie Gennaro, dos detectives privados del barrio de Dorchester, un lugar de clase trabajadora de Boston donde casi todos sus habitantes llevan allí todas sus vidas, y donde el ocio más habitual es irse a un bar irlandés a beber pintas de cerveza acompañadas de un chupito de whiskey. Kenzie y Gennaro se conocen desde que son pequeños y conocen a casi todo el barrio, y la relación que hay entre ellos es complicada. En este libro, llamado en España "Desapareció una noche", son pareja, pero eso no es así al inicio de la serie (su relación sufre en el traslado del papel a la gran pantalla, pero algo tenía que hacerlo ante la historia que cuenta la película). Además, ambos acarrean a sus espaldas pasados difíciles marcados por abusos físicos y son conscientes de cómo está de podrido el mundo, aunque eso les lleva a tener visiones divergentes sobre algunas de las cosas que investigan y, en concreto, sobre el dilema moral sobre el que descansa toda "Adiós pequeña, adiós", y que la eleva por encima de "The town" y "Argo".

Lo que más destaca de la película es la autenticidad que desprenden las escenas en el barrio (Affleck rodó en Boston y utilizó a muchos habitantes del lugar como extras) y esa atmósfera tan de "Mystic River" y "The Wire" que logra crear, una atmósfera muy noir de gente que por no tener, no tiene ni la capacidad de decisión de salir del arroyo, gente que está dejada de la mano de Dios y de las instituciones. Kenzie es un poco como los detectives clásicos tipo Philip Marlowe o Lew Archer, en el sentido de que siempre acaba dejándose llevar por causas perdidas que espolean su sentido de la justicia, aunque no vaya a sacar casi ningún beneficio, mientras Angie tiende a ser más pragmática y realista, y esa motivación es la que lleva a Patrick a ir tirando del hilo de la desaparición de la pequeña Amanda McCready, a pesar de que pueda descubrir cosas que probablemente preferiría no haber descubierto.

"Adiós pequeña, adiós" fue mi puerta de entrada al mundo de esos dos investigadores privados, un mundo literario que merece la pena conocer (aunque igual es mejor que no sigáis mi ejemplo, pues tiempo después de ver la película leí "La última causa perdida", el último caso de Kenzie y Gennaro, y ahora me he puesto a leer el primero, "Un trago antes de la guerra"). Lehane es un escritor muy interesante, cuyas obras están llenas de capas, y en las que el peso del pasado tiene a jugar un rol importante en la trama y en las personalidades de sus protagonistas. La relación entre Patrick y Angie enseguida sobresale en ese libro de debut porque, aunque sólo son compañeros de trabajo, su amistad desde la infancia, y otras cosas que flotan implícitas entre ellos, ya le otorga un lado muy interesante, y su amplia red de contactos en el barrio da para situaciones realmente divertidas (como cualquiera en la que acabe involucrado ese matón llamado Bubba). Kenzie y Gennaro darían, desde luego, para una serie muy interesante y entretenida en FX.

P.D.: "Adiós pequeña, adiós", por cierto, inició esa especie de tradición de que cada película de Affleck ha logrado colar a un actor entre los nominados al Oscar a mejor secundario. Aquí fue una sensacional Amy Ryan, en "The town" le tocó a Jeremy Renner y, en "Argo", a Alan Arkin.
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