18 febrero 2013

La excepción del cerdo


Con permiso de "Crítico en serie", le "robo" la expresión que encabeza esta entrada porque resume perfectamente una idea que me ronda la cabeza desde que vi "Be right back", el primer episodio de la segunda temporada de "Black Mirror". No es otra que la sensación de que "The national anthem", aquel provocador episodio que abría la serie, es realmente la excepción, en cuanto al tono, de la obra. Esa búsqueda del impacto un poco gratuito, de sacudir al espectador con imágenes todo lo provocadoras posibles, oculta después el propósito real del resto de episodios; sí, Charlie Brooker quiere explorar hasta dónde puede llegar nuestro "cuelgue" actual con la tecnología, pero también está explorando historias muy humanas y, en el fondo, mucho más ancladas en conceptos muy clásicos de la ciencia ficción de lo que parece a simple vista.

Probablemente, lo más destacable de "Black Mirror" sea justo eso, su capacidad de darle una ligera vuelta de tuerca a ideas como el control total del individuo o la existencia de clones ("ovejas eléctricas", que diría Philip K. Dick) para presentarlas como frescas y originales. Toda la buena ciencia ficción se ancla en las pulsiones más humanas, y a ese nivel es donde está lo realmente interesante de la serie (salvando mucho las distancias, ahí, en las emociones, estaba también el fuerte de "Fringe"). "15 million merits" iba más sobre los sueños por salir de una realidad opresiva, y "The entire history of you" era más el retrato de cómo los celos y la desconfianza minan a una pareja. "Be right back" nos mete de lleno en el duelo por un ser querido y en las estratagemas que podemos buscar para no afrontarlo, además de obligarnos a afrontar una cuestión que seguro que alguno os habéis hecho más de una vez (yo me la he hecho, por ejemplo): ¿Qué pasa con toda nuestra actividad en Internet cuando nosotros ya no estamos?

Es preferible no contar casi nada de esa espiral por la que se lanza el personaje que interpreta Hayley Atwell (de modo muy efectivo, por cierto) y dejarse sorprender, especialmente por el modo en el que Brooker logra que ese futuro muy cercano se vea real y posible. El hype alrededor de "Black Mirror" está basado en ese engañoso (y efectista) primer episodio y en el modo en el que lleva las innovaciones tecnológicas y nuestra dependencia de ellas al extremo, pero donde reside la calidad de la serie, y donde tiene de verdad cosas interesantes qué decir, es en la respuesta humana, en el modo en el que todos esos avances tecnológicos reflejan y amplifican determinados lados de nuestro corazón. George R.R. Martin cita siempre a William Faulkner cuando le preguntan por el realismo que hay en sus libros de fantasía, señalando que ese Nobel de literatura consideraba que el corazón humano en conflicto consigo mismo es la única cosa que merece la pena escribir. Y "Black Mirror" se guía por esa enseñanza, más que por la provocación de la historia del primer ministro y el cerdo.

P.D. podcastero:  Nuevo lunes, nueva edición de "Yo disparé a JR". Nuestro invitado esta vez es Alberto Carlos, alias Albertini, , de "El Noveno Podcast", con el que hablamos sobre "The Walking Dead". El resto del menú es el que sigue:

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- 0': "Community" y los problemas de "Up all night"
- 17': "Monday Mornings"
- 29': "The Walking Dead" (spoilers hasta el 3x09)
- 53': "Black Mirror"
- 67': "Utopia" (spoilers del 1x05)
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