26 febrero 2013

Paciencia, pequeño padawan

Desde hace bastante tiempo, la cuestión de si el público actual sólo se mueve por la gratificación instantánea y si los recaps semanales contribuyen a aumentar esa sensación entre los espectadores de la series es uno de los temas más discutidos en los blogs estadounidendes especializados en televisión. Entre aquellas declaraciones de David Simon diciendo que el único modo de juzgar adecuadamente una serie era viendo una temporada completa antes de decir nada, y las respuestas que salieron por todas partes de críticos que se dedican justo a los recaps, es un asunto que, la verdad, resulta un objetivo muy fácil cuando tienes que escribir algo para el día y no se te ha ocurrido ningún tema interesante. Puedes descartarlo como algo ya trillado y que, teóricamente, está superado, pero siempre acaban apareciendo nuevos ejemplos de esta reclamación ipso facto de respuestas que parece ser la tónica general entre los espectadores seriéfilos con acceso a las redes sociales (no nos engañemos, blogs, Twitter, Facebook y demás se retroalimentan más que los magazines de Telecinco con "Gran Hermano").

Uno de esos últimos ejemplos lo tenemos todas las semanas con "The Walking Dead". No vamos a entrar ahora sobre si la tercera temporada es mejor que la segunda o si la serie realmente se ha convertido en el gran título que muchos esperaban, sino que vamos a quedarnos con algo más concreto, como la recepción de los fans hacia el personaje de Andrea. Tampoco vamos a entrar a discutir la percepción que los seguidores de la serie tienen de sus personajes femeninos, porque no es el tema que nos ocupa, sino que vamos a quedarnos con algo que Laurie Holden, su intérprete, expresa en esta entrevista concedida a "Vulture" con motivo de la emisión del último episodio hasta el momento, "I ain't a Judas". Holden cuenta que algunos fans se le acercan por la calle para quejarse del comportamiento de Andrea con el Gobernador y para preguntarle cómo es posible que ella no haga nada al respecto, a lo que la actriz responde que "siempre quiero decirles que sean pacientes. Es una narración compleja. Por supuesto que están enfadados porque esta mujer a la que apoyaban al final de la segunda temporada, y que adoraban en el cómic, se vaya con el villano sociópata de la serie". Y añade que Andrea no disponía de la misma información que los espectadores para tomar sus decisiones.

Como decimos, valorar si las acciones de Andrea están justificadas no nos interesa ahora, sino esa petición de paciencia de Holden a los fans. Porque parece que eso, la paciencia, ha sido desterrada del diccionario de los seriéfilos. Podemos frustrarnos con un capítulo de determinada serie porque, de repente, su trama no va a ninguna parte, o porque tal personaje se dedica a tomar decisiones estúpidas, o porque no nos dan las respuestas que esperábamos, pero todas estas preocupaciones pueden ser aplacadas en el próximo episodio (o aumentadas, nunca se sabe) y tenemos que comernos todas esas críticas que habíamos hecho antes. A veces resulta muy curioso leer opiniones sobre algunas series de gente que les ve semana a semana frente a otros que se enfrentan a la temporada completa cuando ésta ya ha terminado. Donde los primeros no ven más que tramas lentas que no van a ninguna parte y decisiones extrañas, los segundos descubren una construccion in crescendo de cierta línea argumental, y mientras los espectadores semanales no paran de encontrar agujeros en la trama, para los del maratón esos no son tan obvios.

Evidentemente, es un tema de percepción y de expectativas personales en uno y otro caso, pero ilustra cómo esa impaciencia lleva a la frustración y, como diría Yoda, al odio y al Lado Oscuro (que es más fácil, más rápido y más seductor), y tiene el potencial de arruinar nuestra experiencia viendo series. Pero tampoco vamos a dar lecciones de cuál es la mejor forma de verlas, que yo sigo viendo, y disfrutando, "Smash".
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