25 febrero 2015

Los funcionarios del tiempo

Pocas series españolas se han estrenado precedidas de mayor expectación que "El ministerio del tiempo". La combinación de ciencia ficción, historia y TVE puede resultar, a priori, extraña, pero eran los nombres detrás del proyecto los que más llamaban la atención. La serie está creada por Javier y Pablo Olivares, guionistas veteranos que estuvieron involucrados en uno de los éxitos más sorprendentes de los últimos años en España, "Isabel", y de los que el primero fue también el responsable de otro de esos títulos diferentes que se ha visto en la ficción reciente nacional, "Víctor Ros". Olivares ha sido igualmente una de las voces más activas en todos los debates que se hacen sobre la calidad de las series españolas, su comparación con los títulos que llegan no ya de Estados Unidos, sino del Reino Unido y de Dinamarca y si los modos de producción y emisión siguen siendo sostenibles.

Con todos estos precedentes, el estreno de "El ministerio del tiempo" se esperaba con gran curiosidad. Y lo que puede decirse es que no ha defraudado. Bebiendo de un montón de fuentes ("Las puertas de Anubis", de Tim Powers, es la más citada por sus responsables), el primer episodio presenta un mundo bien construido y que enseguida se hace creíble (sí, te crees que en un edificio ruinoso al lado del Rastro de Madrid haya una especie de Ministerio de Magia de Harry Potter, o de esa Gran Biblioteca de los libros de Jasper Fforde), en gran parte porque utiliza el truco más viejo a la hora de lanzar una serie de estas características; presentarnos su mundo al mismo tiempo que lo conocen sus protagonistas. En ese aspecto, los tres elegidos (un soldado de los Tercios de Flandes, una mujer instruida de finales del XIX y un enfermero del SAMUR de la actualidad) apuntan a ser un equipo entretenido de seguir en sus aventuras a través de esas puertas que conectan diferentes épocas temporales de la historia de España, y cuyo fluir debe ser garantizado por los funcionarios del ministerio.

Porque lo más divertido de todo es que no son agentes del tiempo, como lo era el padre de Thursday Next, sino funcionarios, gente a la que le recortan la extra de Navidad y que puede entrar en el ministerio como familiar de uno de sus trabajadores. El ambiente del lugar está muy logrado, presentándolo exactamente como una oficina corriente en la que, sin embargo, pasan cosas que no lo son, y también es un acierto que la primera misión de Julián, Alonso y Amelia sea algo "pequeño" como salvar al Empecinado de un oficial francés que quiere matarlo para, así, decantar la Guerra de la Independencia a favor de Napoleón. De este modo, hay más tiempo para que vayamos conociendo mejor a los personajes, para que veamos cómo Julián sigue aferrado al recuerdo de su esposa, como Alonso está movido por unos valores muy del siglo XVI y como Amelia parece la más abierta a aceptar todas las novedades y los cambios que el ministerio le ofrece.

De momento, "El ministerio del tiempo" arranca con la promesa de que va a ser entretenida, va a estar bien hecha y va a tener un reparto que ya se muestra bastante conjuntado en el inicio (el dúo a lo "Men in black" de Cayetana Guillén Cuervo y Juan Gea es un puntazo). Introducir también al villano para toda la temporada le va a dar un motor a la historia que siempre es bienvenido pero, francamente, a mí ya me tendrían si simplemente fuera como la segunda temporada de "Torchwood". Curiosamente, al principio hubo muchas comparaciones con "Doctor Who", como si ésa fuera la única producción de viajes en el tiempo, pero lo cierto es que sí guarda un punto de contacto importante con la serie británica; su propósito de acercar la historia del país al gran público.
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