11 febrero 2015

Otra oportunidad para los Jennings


Para los críticos estadounidenses, ahora mismo hay pocos dramas en emisión que se acerquen a lo que está consiguiendo "The Americans". La serie de FX, que sigue a un matrimonio de espías del KGB infiltrados en los Estados Unidos de principios de los 80, es de las que se está ganando los mejores elogios con el arranque de su tercera temporada, pero su audiencia no es especialmente grande ni para los estándares del cable, y no ha conseguido llamar la atención de los premios (sólo los Crirtics' Choice se acuerdan de que existe). Su supervivencia en antena parece deberse al apoyo de John Landgraf, presidente de FX, y de los críticos, que situaron su segunda temporada como una de las mejores que se emitieron en 2014. Por supuesto, en España, "The Americans" sigue la estela de otra gran ignorada del canal por estos lares, "Justified", que sin embargo en su casa sí que disfruta de bastante más éxito de audiencia y repercusión. ¿Qué ocurre entonces con el matrimonio Jennings?

El debut hace unos días de "Allegiance" en NBC ha contribuido a hacer la serie un poco más visible porque su premisa de una familia de espías rusos en la sociedad americana actual (tomada de "The Gordin Cell", la serie israelí que adapta) levanta inevitables comparaciones con "The Americans", ¿pero servirá eso para llevar algunos espectadores más a FX? Cuando las peripecias de Philip y Elizabeth Jennings se estrenaron, hubo bastante gente que se quedó desencantada con las misiones que tenían que cumplir, con que se enfatizara mucho su vida familiar y su relación matrimonial y con que el ritmo de la serie fuera más de espías setenteros que de "Homeland" o la saga cinematográfica de Jason Bourne. Curiosamente, ahí está el fuerte de "The Americans". Esa calma a la hora de construir las tramas y de presentar a los personajes funciona perfectamente con el paso de los capítulos y gracias al efecto de acumulación que conlleva.

Todo lo que le pasa a Elizabeth Jennings, por ejemplo, va pesándole cada vez más. Ella es la más comprometida con la Madre Patria de los dos, pero la situación se va volviendo más personal y ya en el final de la segunda temporada empezaba a afectar indirectamente a sus hijos, algo que para los Jennings es una línea roja. La protección de Paige y Henry es fundamental para ellos, y si se ve amenazada, o flaquea, tanto Elizabeth como Philip pueden ser imprevisibles. Paige, de hecho, es una de las adolescentes mejor manejadas de las series actuales. Su rebeldía es inevitable, pero se presenta de tal modo, que realmente encaja con la historia que se está contando y, especialmente, con lo que nosotros sabemos de Elizabeth, pero que es un secreto para su hija. El retrato de los dos espías soviéticos en una situación que el espectador sabe que no van a ganar está lleno de momentos de tensión y de un retrato de personajes muy cuidado.

Además, esta tercera temporada casi puede servir como explicación de lo que vimos en la cuarta temporada de "Homeland", pues la trama se traslada a la guerra de Afganistán y a la implicación de la CIA en ella para intentar que fuera el Vietnam de la URSS, como apuntan los trabajadores de la Rezidentura en el primer episodio. Los tratos que Estados Unidos hizo entonces con los muyahidines cristalizan en algunas de las cosas a las que Carrie Mathison se tiene que enfrentar durante su estancia en Oriente Medio. Pero "Homeland" no tiene esa sensacional ambientación en los 80 y esa atmósfera fría y de desconfianza que le otorga a "The Americans" rodar en pleno invierno neoyorquino, aunque el huracán Sandy casi los dejara sin platós.
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