21 marzo 2016

Antologías de secuelas


En diciembre de 2013, Beyoncé publicaba online su quinto disco, titulado con su nombre, sin que nadie hubiera sabido antes que estaba grabándolo o que iba a lanzarse en aquella fecha. La única noticia de que iba a salir un álbum de la cantante estadounidense fue el post en Instagram con el que ella misma anunciaba su publicación, pillando por sorpresa a una industria musical muy poco acostumbrada a estas sorpresas. Cinco años antes, el productor J.J. Abrams y el director Matt Reeves habían conseguido algo similar al lanzar un trailer, por sorpresa, de un proyecto del que nadie había sabido nada hasta entonces, "Cloverfield" (o "Monstruoso", como se tituló en España). Costó unos 25 millones de dólares y recaudó más de 80 sólo en Estados Unidos, y mostró que podía escaparse de la era de la saturación informativa alrededor de Hollywood.

Su ejemplo no fue seguido, sin embargo, por los estudios, que prefieren "crear" la necesidad en el público de ver sus grandes taquillazos meses antes del estreno (o hasta años, a juzgar por la campaña de "Batman v Superman"). Pero Abrams y los suyos son muy dados a los misterios, las sorpresas y la preservación, en todo lo posible, de la experiencia del visionado de una película, así que repitieron táctica con "Calle Cloverfield 10", una secuela en espíritu de "Monstruoso" de la que no se había informado nada en ninguna web y de la que nadie tenía ningún conocimiento hasta que, de repente, apareció un trailer a mediados de enero que enseñaba a tres personas en un búnker. La preservación del secreto, para Abrams, cumple el objetivo de preservar la anticipación del público por ver una película de la que no tenían ni idea y que, además, lanza un trailer a falta de dos meses para su estreno, evitando que la gente se canse de ver teasers, fotos y promos variadas semanas antes de que vayan al cine.

En el mismo reportaje de Rolling Stone en el que explicaba cómo habían conseguido "marcarse un Beyoncé", otra vez, con la película, J.J. Abrams también apuntaba que no sabía si su órdago iba a funcionar. Aunque lleve el nombre Cloverfield en el título, ésta no es una secuela directa de "Monstruoso" sino algo más en la línea de "La dimensión desconocida", una influencia reconocida por su director, Dan Trachtenberg, en varias entrevistas promocionales. Y es significativo que el referente del universo Cloverfield sea televisivo porque, después de tanta discusión sobre cómo el MCU de Marvel parece más una serie, estas dos películas llevan a la gran pantalla ese modelo antológico que "American Horror Story" volvió a poner de moda recientemente en televisión.

"Monstruoso" y "Calle Cloverfield 10" son dos historias independientes bajo el paraguas de esa denominación, "Cloverfield", que da pistas al público del tono y del género de la película que va a ver. La historia de una no tiene continuación en la otra, pero espiritualmente, como quien dice, se las podría considerar parte de la misma antología de ciencia ficción. La referencia de "La dimensión desconocida" es, en este caso, muy acertada hasta por la cinta que es esta opera prima de Trachtenberg. Gira alrededor de tres personajes (muy bien interpretados, por cierto, por John Goodman, Mary Elizabeth Winstead y John Gallagher Jr.) y de unas circunstancias que son tan desconocidas para ellos como para la audiencia, que tiene que ir decidiendo si lo que le están contando es realmente lo que está pasando en la película. Pero, aunque pueda parecerlo, ésta no engaña al espectador ni juega con él de un modo deshonesto. Es otra manera de afrontar un género bastante explotado, y por eso también es una secuela espiritual de "Monstruoso".
Publicar un comentario en la entrada