30 marzo 2016

El hombre más rápido de National City


ALERTA SPOILERS: ¿Habéis visto "World's finest", el episodio en el que The Flash se pasa por "Supergirl"? Volved cuando descubráis si se mencionan en él las Tierras infinitas. 

Cuando CBS hizo público el trailer de "Supergirl", a finales de la pasada primavera, hubo un amplio sector del público que se quejó de que parecía una copia de la parodia de la película de la Viuda Negra de "Saturday Night Live". Sin embargo, para quienes veían también "Arrow" y, muy especialmente, "The Flash", lo que ese trailer apuntaba era que las aventuras de Kara Zor-El iban a seguir más el tono y las enseñanzas de las de Barry Allen. Incluso sus dos protagonistas principales podrían perfectamente compartir una serie sobre dos tímidos, frikis, adorables y guapos oficinistas de una gran empresa, y encajarían más que bien. El mismo optimismo y entusiasmo por ser un superhéroe recorre ambas series, algo que en "The Flash" se hizo porque, así, se diferenciaba de la mayor seriedad de "Arrow" y que en "Supergirl" conecta a su protagonista más con las raíces de Superman (y con las películas de Richard Donner, algo reconocido explícitamente en esta escena sacada directamente de "Superman III").

Esa conexión con las raíces la han traído de nuevo a colación los medios estadounidenses casi más como un modo de atacar "Batman v Superman" que de cantar las virtudes de la serie, pero es muy acertada después de ver "World's finest", el episodio en el que se produce el crossover con "The Flash" que fans y periodistas llevaban pidiendo desde antes que Melissa Benoist y Grant Gustin presentaran juntos en los Globos de Oro. La ligereza, la diversión y la sensación de que solo no puedes, pero con amigos sí (que decían en "La bola de cristal") preside todas las interacciones de los dos personajes, que resultan exactamente tan encantadores y entretenidos como era de suponer. A veces, vienen bien momentos como ese "¡Sí!" que exclama Kara cuando Barry les trae a todos helado para explicar lo rápido que puede correr, o lo genial que le parece a Winn que haya un multiverso. Más allá de los one liners de Cat Grant (o esa mención a los muggles de la tía de Siobhan), el crossover funciona porque su entusiasmo es contagioso y porque refuerza las partes de "Supergirl" que mejor rinden (que no son sus villanos).

De hecho, la serie ha tenido un par de episodios más que dignos justo antes de este "World's finest". El penúltimo, "Falling", en el que Kara se ve expuesta a kryptonita roja y se vuelve mala, fue bastante interesante por la exploración que hace de la personalidad de su heroína. Esa sustancia, más que transformarla en una persona diferente, saca a la luz su lado oscuro: sus envidias, sus malos pensamientos, los deseos que no se atrevería a cumplir de otra manera, y la sensación de que es demasiado poderosa como para perder el tiempo con esos humanos patéticos. Cuando finalmente es "curada", Kara se echa a llorar por no haber podido resistirse a cometer actos crueles y malvados sólo porque tenía el poder para llevarlos a cabo, y se dedica a pedir perdón a toda la gente de su entorno a la que ha herido de alguna manera.

Supergirl puede ser una superheroína a la vieja usanza, de la que cree que sus poderes tienen que ser utilizados para ayudar a la gente y, además, disfruta haciéndolo, pero eso no disminuye su valía. Hay sitio tanto para las concepciones oscuras y violentas de los superhéroes como para las luminosas y optimistas. La diversión de Barry y Kara trabajando juntos y descubriendo de lo que son capaces nunca está de más en la televisión estadounidense.
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