01 marzo 2016

Mi problema con "Madres forzosas"

Dejarse llevar por la nostalgia es un arma de doble filo. Las series que veíamos cuando éramos pequeños tienden a adquirir una estatura mucho mayor en nuestra memoria y acaban mitificadas, y cuando se anuncian que esas series regresan con nuevos capítulos, deseamos que nos ofrezcan la misma sensación que teníamos cuando las vimos por primera vez. Podemos llevarnos una enorme decepción si, de repente, nos damos cuenta de que la serie no es tan buena como la recordábamos, o podemos seguir disfrutándola igual que dos décadas antes.

En este arranque de 2016 hemos tenido dos casos de este revival nostálgico: "Expediente X" y "Madres forzosas", o "Fuller House", que es como se titula en España la vuelta de "Padres forzosos", centrada ahora en DJ Tanner, viuda y con tres hijos, su hermana Stephanie y su vecina Kimmy Gibbler. La primera ha emitido seis episodios en FOX, seis episodios que eran un destilado de las señas de identidad de las temporadas de 24 capítulos que solía ser esa serie, y en el que ha habido capítulos buenos, otros decentes y otros, directamente malos. Siguiendo esa línea, ha habido críticas para todos los gustos, aunque todas han coincidido en apuntar que la trama de la conspiración ha sido de lo más desacertado.

En el caso de "Madres forzosas", hay que buscar mucho para encontrar una crítica que la salve. Tal vez, el titular más representativo de lo que la serie ha suscitado era el de The AV Club: "Una parodia porno sin el porno". Se le ha echado en cara que esté anclada en 1991 y que el trabajo de presentar versiones adultas de las tres protagonistas se haya reducido a matar al marido de DJ y a sexualizar a Steph. Es exactamente lo mismo que le criticábamos a comedias recientes de network como "Guys with kids", "The Millers" o hasta "2 Broke Girls". Para ellas, el tiempo no ha pasado y el estándar sigue siendo la televisión de 1989. Que puede dejar cosas exitosas, como la manera en la que "Mom" introduce y trata de vez en cuando grandes dramas, pero no es lo más habitual.

Sin embargo, aquí tengo que reconocer que mi problema con "Madres forzosas" no sólo es que esté pasada de moda, y muy conscientemente pasada de moda, sino que jamás me gustó "Padres forzosos". El padre viudo al que su hermano y un amigo ayudan a criar a sus hijos ya me parecía entonces demasiado cursi y con chistes fáciles. Era una comedia familiar del montón que tuvo un éxito enorme y que, para muchos espectadores, forma parte de su infancia. Nunca lo fue de la mía, así que por eso mi tolerancia hacia "Madres forzosas" es todavía menor que si fuera una comedia nueva.
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