21 noviembre 2006

El día de la tele

Todos los días son el día internacional de algo. El 21 de noviembre lo es de la televisión, esa caja tan absorbente que ya desde su nacimiento, a mediados de los años 20, fue tachada como un entretenimiento menor ante el cine, no digamos ya ante la radio, y ni osemos compararla con el teatro. Se la acusa de embrutecer y/o adormecer a los espectadores, de ser el genuino opio del pueblo y de presentar lo peor que puede dar de sí el ser humano.
Pero, de vez en cuando, también aparecen diamantes en medio de todo el carbón, como un programa de La 2 que a mí me resulta muy interesante, "Miradas 2", un informativo cultural que toca todos los palos en sólo 10 minutos, ameno y entretenido. O los Guiñoles de Canal+, que ahora trasnochan con Eva Hache, corrosivos, certeros y divertidos. O las series, claro, esas series que nos llegan desde el otro lado del Atlántico, donde la ficción televisiva vive una segunda juventud impulsada por profesionales que huyen de la tendencia uniformadora de "todo por la pasta" de Hollywood (como Alan Ball, creador de "A dos metros bajo tierra"), o de su tiranía de la juventud, como esas estupendas actrices cuarentonas y cincuentonas de que protagonizan "Mujeres desesperadas", "CSI", "The Closer" o "Los Soprano".
Lo que pasa es que esta época dorada de la USAficción se disfruta en este rincón de la Europa occidental en la otra pequeña pantalla, la del ordenador. El programador más visto y seguido de todos, y con mayor audiencia, es el P2P. Y por mucho tiempo.
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