15 noviembre 2006

La evolución de Allison


Desde hace tiempo, el personaje más interesante de "House" es la doctora Cameron. En una serie de este estilo, como bien explicó Hugh Laurie en el especial de Cuatro, "House Unplugged", el protagonista permanece fundamentalmente igual a lo largo de toda la serie. Al ser el eje de todo lo que sucede, y el principal atractivo para el público, casi no evoluciona y si lo hace, es de manera imperceptible. Los que sí cambian son los secundarios que se mueven a su alrededor, a los que afecta la forma de ser y las acciones del personaje principal, y a través de los cambios que ellos sufren, nos da la sensación, a veces, de que el protagonista ha cambiado también.
En el caso de "House", en realidad el único personaje que vemos evolucionar es el de Cameron. Chase sigue igual de pelota y Cuddy permanece como el contrapunto, la barrera, de los métodos de House. Foreman se está mostrando muy ambicioso, como siempre, con la diferencia de que su ambición no choca con House, sino con Cameron.
En el capítulo que emitió ayer Cuatro, "El sueño de los justos", Foreman publicaba un artículo en una revista médica "robándole" el tema a Cameron. Ella se pasaba todo el episodio cabreada para, al final, intentar hacer las paces con él, y llevarse una respuesta cínica que la deja, como suele decirse, a cuadros. Desde el mismo piloto, esa doctora idealista y algo insegura ha ido cambiando lentamente, y ya la frase con la que House le explicaba porqué la contrató ("las mujeres hermosas sólo estudian medicina si tienen tantos problemas como belleza") nos daba pistas sobre el fondo del personaje, y lo mismo la vamos viendo como una alumna aventajada de House (las borderías que le está soltando a Chase bien lo prueban) en su proceso por ser más segura y defender su postura ante los demás, que vuelve a aparecer el poso romántico e idealista.
Entre los secundarios, mi favorita siempre ha sido Cuddy, pero encuentro a Cameron cada vez más interesante porque la vamos viendo en pleno proceso de aprendizaje, de maduración hacia algo latente desde el principio y que parece que sólo House entrevió (ahí está esa enigmática frase que le dice a Wilson cuando éste le reprocha los métodos "docentes" que sigue con ella: "Los niños son el futuro"). Como resultado, tenemos un personaje contradictorio y más tridimensional, lo que es de agradecer después que fuera desaprovechado al principio de esta segunda temporada, y bien manejado por Jennifer Morrison, una actriz que, antes de "House", no tenía demasiada experiencia (la secuela de "Leyenda urbana" y un secundario pequeño en "Dawson crece" son algunos de sus trabajos anteriores), pero que está manteniendo bien el tipo ante dos monstruos como Hugh Laurie y Lisa Edelstein.
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