01 septiembre 2008

Las dos caras del héroe

Batman siempre ha sido un superhéroe con un gran potencial dramático, o a mí me lo parece. Simplemente el hecho de que no tenga unos superpoderes que, de algún modo, lo empujen a convertirse en un justiciero, sino que él tome conscientemente la decisión de entrenarse y transformarse en Batman, permite que se exploren más a fondo los recovecos oscuros que acechan detrás de estos personajes, personajes que se erigen unilateralmente en "salvadores" de ciudades azotadas por el Mal (tome la forma que tome), en vigilantes de un orden que intentan mantener frente a delincuentes y villanos de los más diversos pelajes. Esa circunstancia (que "Watchmen" explotará más cuando se estrene, si los litigios entre Fox y Warner lo permiten) queda claramente establecida en "El caballero oscuro" a través de la esperanza de Batman de que el nuevo fiscal del distrito, Harvey Dent, sea el héroe a cara descubierta, y elegido democráticamente por los ciudadanos, que lo releve en su lucha contra el crimen en Gotham.

En realidad, casi podríamos decir que es Dent el protagonista principal de la película, porque ésta se vertebra alrededor de una vuelta de tuerca a las clásicas historias de ascenso y caída. Los intentos por encumbrar a Dent y, al mismo tiempo, por acabar con él van haciendo avanzar la trama y nos presentan el dilema de Bruce Wayne, consciente de que Batman, por su propia naturaleza, no puede existir para siempre. Sin embargo, y como bien nos recuerda Joker, su mera aparición lo cambia todo, no puede pretender desaparecer y que todo vuelva a la normalidad porque, de algún modo, su lucha contra el crimen crea, a su vez, criminales que desean demostrar que pueden vencerlo. En ese aspecto, Joker es mucho más siniestro y peligroso porque, además, no hay ninguna explicación ni justificación a sus acciones. Es un psicópata homicida, y la interpretación de Heath Ledger todavía lo hace más patente.

Ledger se adueña de la función desde el primer momento y, aunque a veces se ven trazas del Joker que Jack Nicholson hizo para Tim Burton, el suyo es, como decimos, mucho más peligroso porque no tiene ninguna justificación, ninguna relación de causa-efecto, y su locura no parece tener origen. Está loco (con su propia y retorcida lógica) y es un asesino, y punto. Él le da un toque extra a una película que hace un buen trabajo en diseccionar a Batman (no olvidemos que Bruce Wayne se convierte en él para vengar la muerte de sus padres, o eso se explica en la primera película de Burton) y el peaje que Wayne debe pagar por seguir siendo el hombre murciélago.

Sin embargo, creo que todo lo que rodea a "El caballero oscuro" se ha salido de madre. Sí, es una buena cinta, con un ritmo trepidante (estupendo el atraco al banco que la abre), sus dos o tres "fantasmadas" inevitables en toda película de superhéroes y sus dilemas no sólo en la psicología de los personajes, sino también sociales y políticos. Y sí, Heath Ledger está muy bien (aunque creo que, como mucho, puede aspirar a estar nominado al Oscar, pero nada más, como le pasó a Brad Pitt con "Doce monos"), pero sólo el paso del tiempo dirá si estamos ante un clásico contemporáneo. El tiempo ha puesto en su lugar a "Titanic", cuyo récord de taquilla peligra por el fenómeno de "El caballero oscuro", que fue saludada en su estreno como un clásico y una década más tarde se ha asentado como lo que es, una historia de las de siempre correcta y bien hecha, y ya. A ver qué se saca de la manga Christopher Nolan para la tercera entrega, si se dedicen a hacerla.

Música de la semana: Este fin de semana también he hecho esa sesión doble comparativa de los pilotos de "Galáctica" que tenía pendiente (y que tendrá su correspondiente entrada), y como todos los críticos califican el remake de 2003 de "político", la elección musical va a ser "Yes, it's fucking political", de Skunk Anansie.
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