31 julio 2010

Empieza el juego

El gran éxito de Sherlock Holmes radica, sin duda, en todas las versiones, adaptaciones, inspiraciones, remakes y usos de lo más variado que ha tenido tanto el personaje como sus aventuras o sus compañeros de fatigas, como el doctor Watson. Últimamente, uno de los mejores "Sherlocks" que hemos tenido es Gregory House, porque mantiene intacto el gusto del detective por los puzzles, por los retos intelectuales, ya sean enfermedades extrañas o misteriosos asesinatos, robos o desapariciones, y al principio también mantenía la misma distancia de cualquier concepto moral aceptado por la sociedad.

Es otro de esos personajes cuya gran inteligencia les pone un poco por encima del común de los mortales, y hasta él mismo reconoce en un momento de la nueva serie "Sherlock" que es un sociópata con gran capacidad de funcionalidad. La traslación de las peripecias de Holmes y Watson a nuestros días que hace esa serie de sólo tres episodios está muy conseguida, por lo menos en el primero. Las personalidades de Sherlock y su compañero conservan el espíritu de los personajes creados originalmente por Arthur Conan Doyle, y tanto Martin Freeman y Benedict Cumberbatch dan perfectamente el tipo y se conjuntan bien.

Como todas las series de Steven Moffat, responsable de "Sherlock", tiene muchos toques de humor, pequeños detalles inquietantes y el tan consabido misterio para todos los episodios, y emplea buena parte de los elementos que Conan Doyle incluía en todas sus historias. En éstas, el principio del caso siempre era intrigante y espectacular para poder llamar la atención de Holmes, aunque luego las resoluciones eran más bien prosaicas, y es posible que la serie siga ese esquema. Prefiero no comentar nada más para que quiénes aún no la hayáis visto os dejéis sorprender (también os digo que la resolución de este primer casi puede averiguarse antes de que lo haga Holmes, así que podéis apuntaros un tanto a vuestro favor).

De todos modos, la clave siempre en estas adaptaciones es el retrato de su personaje principal, y aquí está muy conseguido. A Sherlock sólo le interesa el juego intelectual, el reto, la solución del problema. Puede ir con un asesino peligroso sólo por curiosidad, por saber cómo lo planeó todo y cómo consiguió evitar a la policía, aunque como él mismo afirma, los criminales más listos siempre quieren que los atrapen , para poder tener sus 15 minutos de fama y reconocimiento de lo inteligentes que son. El principio de "Sherlock" ha sido, desde luego, divertido y prometedor para los dos capítulos que quedan. Como dice Holmes, "empieza el juego".
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