11 julio 2011

Muchas gracias, Brenda

Esta noche, TNT comienza a emitir en Estados Unidos la séptima y última temporada de "The Closer". Su mayor éxito de audiencia, la serie que empezó a redefinir los contenidos y el éxito que la ficción propia del cable básico podía tener, inicia su despedida de 21 capítulos (divididos entre este verano, el invierno y el verano de 2012) con su protagonista, Brenda Johnson, en una encrucijada personal y laboral realmente crucial y, lógicamente, que tendrá la culpa de que la serie acabe de un modo definitivo. Despedirse de la subjefa de policía, de sus tácticas de interrogatorio, de su acento de Atlanta, de su adicción a los dulces, de su pasión por su trabajo y del jaleo que puede ser a veces su vida privada no va a resultar fácil, y no lo va a ser porque pocas series resultan entretenidas y pueden presumir de tener un personaje central tan cuidado como ésta.

Si para muchos el verano no empieza hasta que no llega la nueva temporada de "True Blood", para mí no hay verano seriéfilo que merezca ese nombre sin "The Closer", incluso aunque las cuatro primeras entregas las viera en Cuatro, que las programaba en otoño. Desde hace tiempo, con cada nueva temporada, me propongo intentar convencer a más gente para que le den una oportunidad porque sé que, en general, una vez que dejas entrar a Brenda en tu televisor, lo más probable es que continúes con ella. Pero también sé que hay que superar varias reticencias a ello. No porque "The Closer" sea difícil de ver, porque no es así. A un nivel superficial, es muy cómoda de seguir, y si te gustan las series de policías, es una de las mejor escritas que se pueden ver actualmente. Sin embargo, justo su género es uno de los obstáculos que a veces hay que salvar, porque cosas como "CSI: Miami" han llevado a que, erróneamente, se crea que todos los llamados procedimentales son iguales. Y no es el caso. Superados esos prejuicios, luego no sólo es Brenda el principal reclamo; el resto de secundarios y los detalles con los que se va construyendo la relación entre ellos van reforzando la estructura de la serie y convirtiéndose en lo realmente importante, más que los casos.

Éstos, como hemos comentado muchas veces, están muy bien escritos, y también logran que, a pesar de llevar seis años viendo a Brenda en acción, nunca estés muy seguro de lo que va a hacer en cuanto entra en la sala de interrogatorios. Esas escenas son el punto culminante de la resolución de los asesinatos, claro, pero no tanto de la historia que cuenta el episodio, porque una cosa curiosa es que James Duff, el creador, diseña cada temporada de un modo monotemático. En unas se explora el concepto de familia, o el del poder, o el del amor y la pérdida, como ha dicho que será el tema de la séptima temporada. Los casos y las interacciones de Brenda con el resto de personajes siguen esa línea de fondo, a veces de un modo más claro que otras, y todos los detalles que componen la serie, desde el color de la ropa hasta el modo en el que se encuadra a algunos personajes, la apuntalan también.

Pero, quizás, lo que más puede sorprender a quien se acerque por primera vez a "The Closer" es que puede ser divertidísima. En medio de discusiones muy trascendentales y de casos muy graves, se las apaña para colar grandes momentos cómicos (el ataúd que se cae por las escaleras aún está por superar) y toques humorísticos aquí y allá que, por contraste, ayudan a que veamos la verdadera seriedad de algunas de las cosas que tratan. Creo que eso va a ser lo que eche más de menos cuando la serie acabe finalmente, su sentido del humor. Y hacer periódicamente proselitismo de ella para engañar a más gente para verla.

Música de la semana: Un día tarde, pero la tradición musical de la semana no se pierde. En este caso, va a ser "You can run on", de Eli "Paperboy" Reed, que se escucha al final del primer episodio de "Sirens", estreno de este verano de la televisión inglesa.
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