21 julio 2011

Es la hora

Los periodistas que investigan asuntos que poderes en la sombra quieren mantener alejados del ojo público forman parte de un subgénero muy explotado. Todo el mundo piensa inmediatamente en "Todos los hombres del presidente" en cuanto se mencionan, pero hay bastantes más ejemplos por ahí (sin salirnos de la década de los 70, también tenemos "El síndrome de China"), algunos de ellos incluso en televisión. La miniserie "State of play" es uno de los más recientes, y además, es la comparación más cercana para la nueva incursión de BBC 2 en la ficción este verano, "The Hour", el estreno que había levantado más expectativas no sólo por los nombres involucrados en él (de la guionista Abi Morgan a sus protagonistas, Ben Wishaw, Romola Garai y Dominic West), sino por las insistentes comparaciones con "Mad Men" desde que se anunció su rodaje.

Es una completa equivocación vender esta serie como la respuesta británica al título de AMC. Sí, "The Hour" está ambientada en 1956 y, por tanto, su ambientación (y sus fotos promocionales) recuerdan a los chicos de Sterling & Cooper, pero ahí acaban los parecidos. Si tuviéramos que buscar comparaciones, habría que irse a la ya mencionada "State of play", a "Buenas noches y buena suerte" o, como decían ayer por aquí, hasta "Rubicon". Evidentemente, la época juega un importante papel, y tener personajes femeninos en el centro lleva a que se explore el ambiente de condescendencia sexista con el que se las trataba a menudo. Pero Freddie Lyon no tiene nada que ver con Don Draper. Es uno de esos clásicos periodistas que seguirían el hilo de una historia hasta el mismísimo infierno y que sólo escuchan a sus propios instintos, razón por la que se comportan de modo arrogante y, francamente, como unos perfectos capullos con sus compañeros. Pero Lyon no es tan cínico como puede parecer y, desde luego, se mete casi por casualidad en lo que parece una buena conspiración de las de la vieja usanza.

Algunos diálogos y la presentación de algunas secuencias muestran que sus responsables se han inspirado también en las películas de los 40 y en las cintas de espías, y sus tres ambiciosos personajes principales presentan, al mismo tiempo, algunos rasgos más contemporáneos. Está claro que el idealismo y los principios de Lyon van a meter a Bel Rowley en más de un lío, a pesar de que es la única por la que siente cierta debilidad, y la historia pasada entre los dos va a complicar, seguro, su trabajo en ese nuevo programa informativo que va a estar muy observado desde todos los sectores. Su presentador, Madden, aún no está tan bien definido como Bel y Freddie, pero resulta intrigante. ¿Sólo es una cara bonita? ¿O esconde algo más?

En los siguientes cinco capítulos veremos si "The Hour" está a la altura de la expectación creada y si la tensión de la investigación de Lyon se entremezcla bien con las intrigas de oficina. Abi Morgan pretende que haya una segunda temporada, lo que igual es una pista de cómo puede terminar todo esto. Por ahora, apunta a ser interesante y no le falta ambición. Aunque también hay que tener en cuenta que el género de periodistas es uno de mis favoritos. Y tras haber visto el primer episodio, el trailer, que tanta extrañeza causó, da justo el tono que tiene la serie.
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