26 octubre 2011

La casa de los horrores

Uno puede entrar en "American Horror Story" dispuesto a buscar sus referencias, en cuyo caso, le estallará la cabeza antes de los títulos de crédito. Puede elegir entre "El resplandor", "Amytiville", "Los Otros", "La semilla del diablo"... Y eso sólo si no somos fans del género y no tenemos el suficiente fondo de armario para captar todas las demás. La colección de retales se extiende también a la banda sonora, construida de un modo muy tarantiniano con trozos de otras bandas sonoras, incluyendo "Vértigo" y el silbidito de "Twisted Nerve" que el propio Tarantino utilizó en "Kill Bill" (Ryan Murphy y Brad Falchuk deben ser muy fans de Bernard Herrmann). Y todas estas piezas se nos arrojan todas a la cara a la vez en el piloto, abrumándonos, haciendo que, al terminar el capítulo, hasta te cueste un poco volver al mundo real.

También se puede entrar en la serie dispuesto a ver algo totalmente diferente de lo que se programa en las parrillas en la actualidad, algo en lo que Ryan Murphy es experto, y dispuesto a dejarse llevar sin plantearse demasiado adónde va todo esto y si tiene alguna razón de ser. Su punto de partida (familia con problemas se muda a una casa muy siniestra de la que todo el mundo les advierte que deben huir) está tan manoseado, que quizás es este acercamiento excesivo y perturbador, y que intenta meterse a fondo en las neurosis de sus protagonistas, el único modo de darle un toque ligeramente distinto. Pero el caso es que "American Horror Story" es una historia de terror más bien psicológico de manual, porque la mitad de las veces no estamos seguros de si lo que estamos viendo es real y de si no será todo una alucinación muy elaborada de Ben, el padre de familia, siguiendo la mejor tradición de "El resplandor".

En la casa ocurren, desde luego, cosas raras y es posible que el sótano sea el hogar de una criatura infernal, pero también está claro que son los demonios internos de los Harmon los que van a guiar buena parte de esos sucesos inquietantes (como toda buena película de miedo suele hacer). Sin ser especialmente fan del género, ni haberme visto fascinada ni repelida por el piloto, sí reconozco que son la vecina y el ama de llaves los personajes que más me intrigan. Sobre todo la primera (genial Jessica Lange, muy en plan "¿Qué fue de Baby Jane?"), que parece ser la única que sabe lo que está haciendo. No sé, de todos modos, si me intrigan lo suficiente para seguir con la serie, porque ese barroquismo tiende a saturar deprisa.
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