03 octubre 2011

De doctores a mutantes

 A veces, la querencia de Steven Moffat por los puzzles y los misterios serializados le juega malas pasadas. Esta sexta temporada de "Doctor Who" ha seguido un poco el esquema de la quinta, todavía con el asunto del Silencio y el papel de Amy en todo esto de fondo, pero ha añadido otro par de rompecabezas a la mezcla y la resolución casi simultánea de todas esas cuestiones no ha estado a la altura. De hecho, cada vez sospecho más que a Moffat se le pasan cosas que habrían crucificado a Russell T. Davies. Si él se hubiera marcado un final de temporada tan repleto de cosas y tan a lo grande como "The wedding of River Song", le habrían caído unos cuantos palos, y con Moffat, en general, se es más benévolo porque es muy imaginativo planteando sus misterios (aunque luego no los resuelva del mejor modo. "Jekyll" es prueba de ello). Esta crítica de "Stay tuned" de ese último episodio es bastante certera en algunos de los puntos débiles de esta mayor serialización de "Doctor Who", y lo interesante es que el punto intermedio entre la búsqueda de la grandeza emocional de Davies y los puzzles y los monstruos inquietantes de Moffat sería donde la serie alcanzaría sus mejores momentos.

Esto no quiere decir que la serie esté "de bajón", porque no es cierto. La energía, la inventiva y el sentido de la aventura que continuan presidiéndola la convierten en una de las mejores experiencias televisivas que podemos encontrarnos actualmente. Matt Smith, además, ha demostrado que puede ser igualmente efectivo en las partes emocionales que en las más divertidas o en esos monólogos alocados consigo mismo, y el reforzamiento de la idea de que la relación del Doctor con sus acompañantes es mucho más compleja de lo que parece le da a la serie una interesante capa más adulta. Aún tardaremos casi un año en ver la séptima temporada y en comprobar si, como se insinúa al final de esta sexta, tendremos una escala reducida de las aventuras del Doctor, pero lo más interesante de esa entrega será su condición de preludio de un acontecimiento muy importante para la serie, que veremos en 2013: el 50º aniversario de su estreno.

Sin hacer demasiado ruido, "Alphas" ha terminado confirmando que ha sido uno de los estrenos más interesantes del verano. Con la clarísima inspiración de "X-Men", sus superhéroes sin traje se han embarcado en una historia de secretos gubernamentales, cerebros criminales con ínfulas de salvadores y los problemas personales que pueden acarrear esas habilidades sobrehumanas que ha resultado ser mejor de lo que podríamos pensar durante sus primeros episodios. No vamos a decir que pueden convertirse en los sucesores de "Battlestar Galactica" para Syfy porque ese es un estándar que les queda todavía muy lejos, pero "Alphas" no parece tener miedo a meterse en jardines de metáforas políticas y sociales, muy en la línea de la Patrulla X. Sus capítulos no se han adscrito a una fórmula determinada (no hemos tenido siempre un "alfa de la semana", y siempre se buscaba una vuelta de tuerca cuando los había) y lo que se ha cuidado más ha sido la dinámica entre el grupo de superhéroes que trabaja a las órdenes de un doctor Rosen que, hasta que no llegamos al final, está menos en control de la situación de lo que podríamos creer.

En Rosen se ejemplifica la inspiración en las obras del neurólogo Oliver Sacks que reconocía Zak Penn, uno de los creadores de la serie. Los libros de Sacks cuentan historias de pacientes con extraños trastornos neurológicos, gente que, de repente, no consigue reconocer caras porque no puede percibirlas como un todo y sólo ve fragmentos de ellas (los ojos, la boca o la nariz por separado), o personas que van perdiendo poco a poco la capacidad de hablar, pero siguen teniendo buenas aptitudes musicales. Al contrario que "Héroes", cuyo punto de partida para sus superhéroes eran mutaciones genéticas y poderes más grandes, en "Alphas" lo centran todo en el cerebro y en habilidades más realistas, como quien dice. Rosen empieza intentando estudiar a sus pacientes, más que trabajar con ellos para atrapar a otros alfas, y la temporada acaba prometiendo un interesante salto para la segunda entrega.

P.D. podcastero: Que sea lunes quiere decir que hay nueva edición de "Yo disparé a J.R.", todavía muy centrada en las estrenos de esta nueva temporada. En el blog y en la columna de la derecha podéis escuchar las charlas que tenemos Crítico en Serie y yo sobre este orden del día:

- 0': "The Playboy Club".
- 13': "Pan Am".
- 25': "Terra Nova".
- 41': El remake de "Prime Suspect".

También podéis conseguirlo en el feed y en iTunes.
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