31 octubre 2011

Porteros, zombies y The Proclaimers

Películas de psicópatas obsesivos, que persiguen sin descanso a una persona en concreto, hay a montones. El espectador se sitúa del lado de la víctima y vemos cómo el acecho del psicópata se cobra un precio emocional y psicológico en ella, al mismo tiempo que va buscando un modo de librarse de él, ya sea poniendo a la policía sobre sus pasos o decidiendo pasar a la acción y confrontarlo. También hay bastantes que lo que muestran es el punto de vista del psicópata, y en este último grupo se encuadra "Mientras duermes", la última película de Jaume Balagueró, que es más un ejercicio de suspense muy hitchcockiano que una cinta de terror al uso. Y eso que César, su protagonista, da muy malas vibraciones porque es realmente frío, manipulador y un parásito que utiliza su trabajo para destrozar las vidas de todos los que le rodean, pero es justo el giro de seguirlo a él todo el rato, y no a sus víctimas, gran parte de lo que hace interesante a esta película. La otra parte es Luis Tosar, inmenso, un tipo capaz de dar miedo ya sólo abriendo la puerta del ascensor. Como siempre ocurre con estas cintas, me resisto a comentar nada más de ellas para no estropear la experiencia de verlas sabiendo lo mínimo imprescindible. Balagueró ya demostró en "Los sin nombre" que podía dar miedo y mucho mal rollo, y en "Mientras duermes" se supera.  La tensión está muy bien manejada, y el viejo truco de usar una canción optimista en una secuencia violenta nunca falla. Y debe ser que, después de "[Rec]", le ha pillado el gusto a rodar sus películas casi sin salir de viejos edificios de Barcelona.

La segunda temporada de "The Walking Dead" está siendo más vigilada que una horda de zombies cerca de un colegio. No sólo por ser un éxito de público incontestable, con siete millones de espectadores y una renovación cantada para una tercera entrega, sino porque parece estar todo el mundo al acecho, listo para darle un tiro entre los ojos a la mínima, especialmente después de que los tira y afloja presupuestarios entre AMC y Frank Darabont acabara con éste de patitas en la calle. Dejando de lado los problemas de AMC (que yo entiendo un poco más tras saber que unos de sus dueños son los propietarios de los Knicks), la serie ha vuelto bajando un poco el ritmo de sus seis primeros episodios pero manteniendo una tensión que hace que hace que los 45 minutos de duración se pasen volando. Y eso a pesar de que es cierto que si ritmo no es constante, pero a mí no me importa demasiado. Sin necesidad de acumular cosas, los dos capítulos que inician la segunda temporada han resultado muy efectivos, sobre todo, para mostrarnos que para sobrevivir en medio del fin del mundo no basta con repetirse el mantra de "mantengámonos unidos y busquemos un rayo de esperanza". A veces, las circunstancias superan a los héroes más aguerridos y Rick, que entra más en la categoría de héroe a su pesar, va a aprender eso por las bravas. Parece que, ahora sí, los personajes  van a darse cuenta que ellos mismos son peores monstruos que los zombies.



Casi seguro que habéis visto ya este vídeo, pero aun así, no podía resistirme. Ha aparecido ahora por Internet, aunque es algo que se grabó al final de la era Russell T. Davies-Julie Gardner-David Tennant de "Doctor Who", y es una simpática despedida, con todos los implicados en la serie a lo largo de aquellas cuatro temporadas, a los sones de "(I'm gonna be) 500 miles", de The Proclaimers, que justo se hizo famosa por su inclusión en la película "Benny & Joon". Entre el bailoteo a lo Travolta del Ood y el cachondeo que se traen muchos de los que aparecen (incluidos Gardner y Davies, abanicándose con fajos de billetes), es una despedida muy simpática del equipo que revivió esta venerable serie (sólo falta Christopher Eccleston). Pero no queda ahí la cosa, porque también ha aparecido un divertido vídeo musical en el que David Tennant, Catherine Tate y John Barrowman homenajean precisamente a Gardner y Davies, y que grabaron para su fiesta de despedida.

P.D.: He de confesar que ahora, siempre que escucho ese éxito de The Proclaimers, de lo que me acuerdo es de Marshall Erikssen y su Fiero.
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