24 abril 2012

La carta de presentación



Los títulos de crédito no están de moda en las series. Eso es algo en lo que todos estamos de acuerdo desde hace bastante tiempo. Hay quien le echa a culpa a "Perdidos" por convertir en mundialmente famosa una careta de sólo once segundos con el nombre de la serie y una música disonante e inquietante, y hacer que las series de networks se decantaran cada vez más por esa opción minimalista y dejaran de lado aquellas clásicas secuencias iniciales, que podían durar más de un minuto. Éstas han ido quedando relegadas cada vez más al cable y, de hecho, la tendencia hasta se ha contagiado al cine. Blockbusters como "Los juegos del hambre" o la primera de "Sherlock Holmes" no tienen títulos de crédito, ni siquiera un rótulo con el nombre de la película. Lo que es una lástima, porque a veces esos créditos son auténticas maravillas como los de "Watchmen" o "Los hombres que no amaban a las mujeres".

En "Vanity Fair", dentro de sus especiales sobre su número dedicado a la televisión, hacen un breve recorrido por la evolución de los títulos de crédito de las series, desde los 70 hasta las cabeceras reducidas a la mínima expresión de la actualidad, y también cuentan el proceso de realización de los créditos de "A dos metros bajo tierra". Los utilizan como ejemplo de lo que una secuencia de este tipo busca conseguir, que es no sólo presentarnos la serie, sino introducirnos también en su atmósfera. Y también de lo que puede llegar a ser una secuencia de este tipo; una pequeña obra de arte en su propios términos. Además, hay series que se sirven de los créditos realmente como un elemento más, y los modifican para que se ajusten mejor a los capítulos que dan inicio.

El ejemplo más claro actualmente es el mapa de Poniente de "Juego de tronos", que añade más ciudades según la acción se desplaza de un lado a otro de ese continente ficticio. Pero también tenemos "Fringe", que tiene hasta siete versiones diferentes de su intro, dependiendo en su caso de si van a dar un salto interdimensional o temporal. En series como "Weeds", lo que cambiaba no era la secuencia, sino la versión de la canción que usaban, y lo hizo casi cada capítulo creo que durante tres temporadas ("The Wire" lo hizo de temporada a temporada), y "Verónica Mars" varió sus créditos en la tercera entrega para representar el cambio que experimentaba su protagonista, que pasaba del instituto a la universidad.

Los títulos de crédito "roban" preciosos segundos al episodio, segundos que pueden dedicarse a incluir un anuncio o a expandir el capítulo, y por eso muchas veces no se hacen. Pero como carta de presentación no tienen precio. Si hasta sirven de recordatorio de qué va la serie, como hacían los de "Alias" en su inicio y ahora hacen los de "Awake".
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