23 abril 2012

Los locos capítulos 19 de "Fringe"


Desde la segunda temporada, cada vez que "Fringe" llega al capítulo 19, los espectadores se preparan para que les salgan con alguna excentricidad. Esos episodios siempre dividen radicalmente a los fans entre quienes aceptan el experimento y quienes creen que la serie pierde el tiempo en esos fillers cuando debería estar dando respuestas a todos los enigmas planteados hasta ahora (la moda en esta cuarta temporada, en la que su futuro está más en el aire que nunca, es decir "con lo poco que les queda y lo desperdician en esto"). Ambas corrientes representan diferentes modos de enfrentarse a "Fringe", modos ambos perfectamente respetables, pero justo es avisar que yo me encuadro más en la primera. No siempre estos episodios especiales me convencen al 100%, pero mi satisfacción con la serie no depende tanto de un único capítulo y prefiero esperar a ver qué hacen y dejarme llevar.

Esta especie de tradición se inició más en la segunda temporada que en la primera, con "Brown Betty", aquel musical noir con toques steampunk que se hizo para entrar dentro de una maniobra promocional de la cadena llamada "Fox Rocks" (o algo así). Fox quería aprovechar el tirón de la primera temporada de "Glee" y consiguió que "Fringe" y otras dos series más tuvieran episodios musicales. Sin embargo, mientras "House" y "Bones" sólo tuvieron momentos musicales, en "Fringe" abrazaron el concepto por completo y se lanzaron a aquel alucinado cuento contado por Walter, que en realidad estaba mostrando los sentimientos de todos los personajes en aquel punto. "Brown Betty" dividió, por supuesto, a los fans, pero ese recibimiento no fue nada comparado con los que vendrían.

Los dos siguientes capítulos 19 se han dedicado a poner pistas sobre la dirección que puede tomar el arco mitológico de la serie. En la tercera temporada nos encontrábamos otra historia impulsada por las drogas, en este caso, por el LSD, aunque "Lysergic Acid Diethylamide" venía también a cerrar una de las subtramas más lisérgicas que habían hecho hasta ese momento, la de la posesión de la mente de Olivia por parte de William Bell (esa Bellivia que a mí me divertía mucho porque nunca me la tomé demasiado en serio). Que de repente buena parte del episodio fuera animado (en una animación tipo el videojuego de "XIII") dejó de nuevo confuso, como mínimo, al fandom. Y el más difícil todavía culmina con ese salto al futuro de "Letters of transit", ya en la cuarta temporada, un salto que parece mostrarnos el punto hacia el que confluyen las tramas y que puede convertir la hipotética quinta entrega (si la hay) en una historia de líneas temporales dobles al estilo de "Perdidos".

Cualquier otra serie no se atrevería a hacer estas cosas tan al final de las temporadas, pero desde la mitad de la segunda temporada, "Fringe" ha asumido que nunca será un producto masivo y que lo suyo es entregarse a la ciencia ficción con pocas concesiones. Ken Tucker, uno de los críticos de televisión de "Entertainment Weekly", decía al hablar de "Letters of transit" que la audiencia más amplia que la había abandonado no se había percatado de todo el corazón que tiene en muchas ocasiones la serie, y que muchos de sus fans, por otro lado, estaba siempre protestando porque no les daba la épica que ellos querían.

P.D. podcastero: De los homenajes a, entre otras cosas, "El prisionero" y "La guerra de las galaxias" que se marcó ese último episodio de "Fringe" no hablamos en "Yo disparé a JR", pero a cambio tenemos a Alberto Nahum, de "Diamantes en serie", para comentar la tercera temporada de "Justified". El resto del menú es el que sigue:

- 0': "Girls"
- 13': "The Client List"
- 22': "Don't trust the b---- in appartment 23"
- 30': "Justified" (spoilers de la tercera temporada)
- 63': "The Big C" y "Nurse Jackie"
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