27 junio 2012

Los Quijotes de las noticias

A estas alturas, no descubrimos nada si decimos que Aaron Sorkin es un idealista, un nostálgico de otra época en la que la sociedad estadounidense era "la mejor del mundo", como se dice en el piloto de "The Newsroom", su nueva serie para HBO. O, como se apunta en este perfil de The Globe and Mail, en la que el Gran Hombre Blanco era el faro que guiaba los destinos de una América (cómo les gusta apropiarse de ese genérico a los estadounidenses) que era más justa y hacía lo que era correcto (una época que se acabó con el escándalo Watergate, más o menos). Su Administración Bartlett de "El ala oeste de la Casa Blanca" era una visión idealista del funcionamiento de un gobierno demócrata, y el News Night que presenta "The Newsroom" es una representación idealizada de cómo deberían trabajar los periodistas de un canal de cable de noticias las 24 horas: siempre buscando la verdad y contándola, sin importar a quién pueda molestarle.

Los títulos de crédito son, de entrada, una declaración de intenciones de las opiniones de Sorkin sobre el estado actual del periodismo y su pérdida de influencia, mostrándonos a anchors tan definitorios en la historia como Edward Murrow (por su oposición a el Comité de Actividades Antiamericanas la "caza de brujas" del senador McCarthy) y Walter Cronkite (por su oposición a la guerra de Vietnam), que son los espejos en los que se mira Will McAvoy, el presentador en plena crisis al que interpreta Jeff Daniels. Esa declaración de intenciones, por otro lado, es justo el principal caballo de Troya de la serie, y el que le ha granjeado la mayoría de las críticas negativas que se le han hecho al otro lado del Atlántico. El gran riesgo de Sorkin siempre es su tendencia al paternalismo ideológico, como si dijéramos, a tener a sus personajes diciéndonos constantemente que ellos tienen siempre la razón y que todos los demás están muy equivocados, a sermonear e intentar imponer al público sus opiniones. En el piloto de "The Newsroom" hay un par de monólogos en los que se atisba esa deriva, pero el ritmo del capítulo (que se pasa en un suspiro) y los inspirados diálogos, trufados de momentos realmente divertidos, hacen que lo pasemos por alto.

Así es la "esencia Sorkin", y depende de lo que comulguemos con ella para que la serie nos atraiga o no. Me da la sensación de que, en cuanto a retrato del trabajo periodístico, probablemente no pueda superar a "State of Play", pero si "The Newsroom" nos da más escenas como la trepidante emisión del informativo, ya puede valer la pena. No está mal, de todos modos, ser cautos con las expectativas. Mackenzie McHale, la nueva y apasionada productora del programa de Will, autodenomina a los personajes Quijotes por su intento por mostrar la verdad de las noticias sin plegarse a presiones comerciales o de la audiencia, pero Cervantes incluyó en el Quijote también una llamada de atención; la de no descuidar el mundo real mientras vas en pos de tus ideales. Los gigantes siempre acaban transformándose en molinos.
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