18 junio 2012

De niña a mujer

"Not a girl, not yet a woman". Con ese verso de una canción de Britney Spears ha estado explicando Lena Dunham por todas partes el estado vital en el que se encuentran las cuatro protagonistas de "Girls" (lo que me da carta blanca para usar como título, a su vez, una canción de Julio Iglesias). Esa encrucijada personal en la que todo universitario se halla cuando se gradúa, con la duda de qué hacer con su vida tanto personal como profesionalmente, es el caldo de cultivo para que Hannah y sus amigas hagan muchas tonterías, sean responsables en algunas circunstancias y se comporten aún como adolescentes en otras, para que se vean forzadas a decidir si las personas con las que comparten su vida merecen o no la pena.

En estos últimos meses, de pocas series se ha escrito más que de "Girls"; que si no hay diversidad racial en su reparto, que si hay demasiado nepotismo en la contratación de las actrices (ya sabéis que Allison Williams y Zosia Mamet tienen padres famosos, y que los de Dunham son artistas), que si los personajes masculinos son odiosos, que si nadie puede sentirse identificado con las cosas que les pasan a las chicas... Al final, llega un punto en que semejante ruido distrae de lo que importa, que es el mérito (o el demérito) de la propia serie, algo en lo que parece que poca gente se ha parado a pensar antes de lanzar todas esas críticas. De hecho, es bastante fácil saber si muchos de esos críticos han pasado del piloto sólo con comprobar cuántas veces dicen que Adam es repugnante y que el retrato de Hannah y Marnie es mucho más compasivo.

Porque "Girls" no tiene ninguna compasión por sus cuatro protagonistas. A lo largo de su primera temporada, ha ido cambiando los puntos de vista desde los que veíamos no sólo a Hannah y Marnie, sino también a Jessa y, en menor medida, a Shoshanna, y ha hecho que varios personajes les arrojara a la cara sus defectos y sus peores comportamientos. Esa recalibración del modo en el que se mostraba a los personajes ha alcanzado también a los chicos (Adam, Ray y Charlie), y ha terminado construyendo una panorámica mucho más equilibrada de las personalidades de todos, hasta el punto de que, a veces, Adam ha parecido mejor persona que Hannah. Esa evolución de la serie ha motivado artículos como éste de "The A.V. Club" que se pregunta si todo el backlash hacia "Girls" no estará motivado por su resistencia a encajar en la idea preconcebida que los críticos masculinos han instaurado sobre lo que se supone que es buena televisión.

Dunham, Jenni Konner y Judd Apatow no se han molestado en buscar al clásico protagonista con el que puedas identificarte (aunque sí han usado a Shoshanna como un más clásico alivio cómico, y Zosia Mamet lo ha clavado siempre), no han buscado nada más que presentar personajes de un modo lo más tridimensional posible y que hicieran cosas que resultaran divertidas y en consonancia con sus situaciones vitales, y los han mantenido evolucionando y enseñando aspectos diferentes de su personalidad. "Girls" ha resultado un soplo de aire fresco en la parrilla televisiva de esta temporada, una serie con una voz clara y personal y que, desde luego, si conseguía cierta identificación con el espectador, podía tocarle bastante.

P.D. podcastero: Esta semana, "Yo disparé a JR" llega con menos temas de lo habitual, pero no por eso menos intensos, como si dijéramos. El invitado esta vez es Daniel López, de "Freak's City" y "Del sofá a la cocina", con el que comentamos la quinta temporada de "Mad Men", pero no es el único asunto que tratamos.

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- 0': "Dallas".
- 17': "Bunheads".
- 27': "Mad Men".
- 62': "True Blood".
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