20 junio 2012

Sorkin no tiene quien le quiera

Cuando se estrenó "Girls", ya hablamos de los riesgos del exceso de hype alrededor del estreno de cualquier cosa y, especialmente, de cualquier cosa que venga de HBO. Si le añadimos que Aaron Sorkin está involucrado, ya tenemos un casi equivalente televisivo al hype alrededor de "El caballero oscuro. La leyenda renace" (de cuya promoción incesante desde el año pasado estoy mucho más que harta). Más o menos, y salvando mucho las distancias, es la situación en la que se encuentra la nueva serie de este guionista, "The Newsroom", una mirada a los periodistas detrás de un canal de noticias 24 horas y al presentador de su informativo estrella, un hombre que sufre un día un momento "Network" que llevará a que su telediario cambie su modo de mostrar la actualidad.

La conjunción de periodismo, Sorkin y HBO ha llevado a que haya muchos fans salivando con la anticipación desde que anunció el proyecto, allá por el pasado verano, una anticipación que no ha hecho más crecer ante el estreno de la serie el domingo. Sin embargo, las primeras críticas que están apareciendo en Estados Unidos dan la sensación de que podemos encontrarnos ante otro "Studio 60", en la que sus personajes parecían estar dando sermones sobre lo que la sociedad de ese país debe hacer para mejorar y sobre lo que son conceptos tan elevados e importantes como la verdad o la ética. El hype desmedido siempre acaba encontrándose, como hemos visto muchas veces, con su inevitable backlash.

No obstante, con Sorkin da también otra sensación, una no tan sencilla de explicitar. En el último podcast de "Yo disparé a J.R.", Crítico en serie se quejaba de que, por las entrevistas que daba, Amy Sherman-Palladino le parecía alguien sumamente arrogante, a lo que yo le respondía que había, al menos, otras dos personas que dieran entrevistas aún más arrogantes que ella; Matthew Weiner y Aaron Sorkin. A veces, al leer sus declaraciones, dan la sensación de estar encantados de haberse conocido y de creerse en posesión de algún tipo de verdad secreta (aunque también hay que reconocer que Weiner puede resultar, al mismo tiempo, muy divertido), y eso puede llevar a que se generen animadversiones varias entre la crítica y el público. Si esa sensación se traslada, además, a su trabajo, y ese trabajo no se considera a la altura del estándar fijado para ellos, llegan los problemas.

Los críticos estadounidenses suelen decir que uno de los riesgos de las obras de Sorkin es que sean demasiado ex catedra, de que parezca que están dándonos una lección sobre lo que está bien y lo que no, de que ocupen un terreno moral más alto y lo sepan. Serían, en sus peores momentos, como esos chicos que van por las discotecas, o las playas, con la actitud de "estoy bueno, y lo sé". Apuntan que, en una serie como "El ala oeste de la Casa Blanca", no chocaban tanto esas conversaciones gran altura intelectual, pero que en sus series centradas entre las bambalinas de la televisión en directo, sí pueden hacerlo. Lo que parece es que Sorkin no tiene carta blanca con la crítica estadounidense, que no le pasan ni una, por muchos Emmys y Oscar que tenga. Hasta que no veamos el piloto de "The Newsroom" no sabemos si está justificado o si no es más que envidia, pero que vaya preparándose Matthew Weiner para cualquier otra cosa que haga que no sea "Mad Men".

P.D.: Creo que debería puntualizar que no tengo nada contra Sorkin. "El ala oeste" me parece un clásico de la televisión y creo que "La red social" merecía mucho más ganar el Oscar a mejor película que "El discurso del rey". Pero a veces se le va un poco la mano.
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