05 julio 2013

El peculiar limbo de "Bunheads"

No es un secreto que el modelo de renovación y emisión de sus series de ABC Family es más complicado que la teoría de las supercuerdas. Ya desde los primeros momentos de "Greek" y "Kyle XY" las dividían en dos (con etapa veraniega y etapa invernal), encargaban capítulos adicionales a una temporada en lugar de renovar la serie por otra nueva o se pasaban meses en decidir qué hacer con algunas de ellas. "Bunheads", por ejemplo (que Fox España estrena el domingo con el nombre de "Paraíso"), cerró su primera temporada el pasado mes de febrero y, desde entonces, la serie está "en la burbuja". No está renovada, pero tampoco está cancelada, y en la cadena dicen que, hasta que no vean cómo aguantan en audiencia "The Fosters" y "Twisted" (sus estrenos de este verano), no tomarán ninguna decisión. Y esto empieza a pasar ya de castaño oscuro.

En Vulture resumían la situación de la serie inclinándose más por la cancelación (aunque abriendo una puerta a la esperanza), y actualizando un poco una entrada de BuzzFeed que intentaba averiguar en mayo cuál iba a ser el futuro de la serie de Amy Sherman-Palladino. En ambos casos, la respuesta es "no se sabe". Los decorados están desmantelados y Sutton Foster va a estar quince días en septiembre actuando en Nueva York, "The Fosters" y "Twisted" tienen una audiencia ligeramente mejor que la de "Bunheads" sin su amor crítico), pero ésta continúa en el limbo. En esos dos artículos recuerdan que una de las ejecutivas de ABC Family estaba en The WB cuando se emitía allí "Las chicas Gilmore", y que las repeticiones de esta serie le han funcionado muy bien a la división de cable básico de ABC, y tal vez por eso no terminan de "matar" a las bailarinas de Paradise. Sus diez primeros capítulos, emitidos el verano pasado, no resultaron del todo mal, así que pidieron ocho adicionales que se vieron en invierno, y que fueron los que engancharon a los críticos, aunque no así al público.

Ese tramo invernal escenificó una evolución de las cuatro adolescentes que elevó el nivel de "Bunheads", especialmente en todo lo relacionado con Ginny. Desde su amistad con Melanie (muy divertida) a su cuelgue por el misterioso nuevo chico del instituto, la rubia bailarina fue haciéndose cada vez más con el corazón de la serie, mientras Michelle iba asumiendo poco a poco que tiene una responsabilidad hacia esas chicas, a pesar de que ella no se ve a sí misma más que como un fracaso total que ni siquiera puede ir a una prueba para un musical que no esté amañada por el director. Las referencias pop siguieron el nivel esperado de una serie de Sherman-Palladino, saltando del contable de Lucky Luciano a "Los juegos del hambre" sin problema, y fue en la relación entre todos los personajes donde "Bunheads" encontró su rumbo, mezclando los momentos más absurdos y simpáticos con otros en los que, de repente, se veían los verdaderos sentimientos de los habitantes de Paradise.

Los augurios no son especialmente favorables para "Bunheads". Aunque esta indecisión nos permita a los fans agarrarnos a un clavo ardiendo, lo cierto es que tampoco pinta nada bien para su futuro. Parece que el límite para que ABC Family sepa por fin qué hacer con esta pequeña rareza en su parrilla es a finales de este mes, por lo que la espera puede estar cerca de terminarse, aunque las noticias que lleguen no sean las que queremos oír. Al menos, así podremos empezar las campañas para que Bailey Buntain coincida en algún capítulo de "Sean saves the world" con Megan Hilty.
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