26 julio 2013

La regla de los veinte minutos

Hace ya algún tiempo, el podcast Esta peli ya la he visto dedicaba unos minutos a discutir la llamada "regla de los 20 minutos" del crítico Marshall Fine; según ella, si una película no llama su atención en los primeros veinte minutos, la deja de ver, y la justificación que da para ello es que "en este momento de nuestra historia cinematográfica, no hay suficientemente tiempo para ver todo lo que me llega". Que es una justificación muy habitual en la blogosfera aficionada a las series para darles el hachazo al cabo de sólo el piloto, o de dos capítulos. Evidentemente, en bastantes sitios criticaron esa regla de Fine porque impedía que se pudiera comentar la película, o debería impedir que se pudiera comentarla. ¿Cómo vas a hablar con propiedad de una cinta de la que no has visto ni la primera mitad?

Esto podría aplicarse a las series y a la "regla de los dos capítulos" (no es exactamente así, pero como la idea me la ha dado Kalimero sin saberlo, vamos a nombrarla así). Ésta viene a rezar que si una serie no te gusta al segundo episodio, ya no va a gustarte. En ese aspecto, probablemente tenga razón, pero otra cosa es ver sólo dos capítulos y abandonarla porque "no está pasando nada" y "la serie no va a ninguna parte". Es algo que está extendiéndose mucho últimamente con "The Bridge", el remake estadounidense de "Bron/Broen". La queja más habitual es que no es más que otra serie de asesinatos con dos policías con personalidades contrapuestas y que, tras dos capítulos, es preferible pasar de ella y ponerse a ver "Orange is the new black" (que hace "trampa" porque Netflix ha colgado en su web la temporada completa, y no un episodio cada semana). Pero en "The Bridge" todavía están asentándose los personajes y presentándose la trama; incluso sin haber visto la serie original, no es tan complicado darse cuenta de que aún es muy pronto para saber si va a ser otra de policías u otra cosa más interesante.

En anteriores ocasiones hemos comentado que una de las características que necesita todo seriéfilo es la paciencia (o, al menos, así es como yo lo veo). No todas las series funcionan desde el piloto, y no todas permiten que te hagas una idea de cómo son tras dos episodios. Sí, es muy cierto que si no te gusta lo que ves y no te atrae, no vas a sentirte animado a continuar (yo soy culpable de esto con "The Newsroom"), pero aquí estamos hablando de otra cosa, que son esas series que te interesan mínimamente y que, probablemente, te gustaría si aguantaras tres episodios más. Pero a veces da la sensación de que vemos las series con el ojo puesto en el reloj; sino, no se entienden las quejas cada vez que alguna tiene un piloto doble, o un final de temporada que dura cinco minutos más. Así resulta muy complicado disfrutar nada. Casi parece que ya no las vemos por lo que son o por lo que nos ofrecen, sino por lo que nosotros queremos que sean, lo que está abocado siempre al fracaso. De todos modos, ¿qué sé yo de todo esto? Cada espectador es un mundo y cada serie es otro.
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