24 julio 2013

La obsesión de Stephen Holder

ALERTA SPOILERS: Quedan dos capítulos para que termine la tercera temporada de "The Killing", pero si no habéis visto "Reckoning", el emitido el pasado domingo, es mejor que ni sigáis leyendo.

Los críticos estadounidenses, que fueron muy duros con "The Killing" durante sus dos primeras temporadas, han ablandado un poco sus posturas en esta tercera reconociendo que, aunque puede seguir habiendo ciertos problemas con la trama, la caracterización de todos los personajes ha mejorado bastante. Los chicos de la calle, los nuevos policías y hasta los carceleros del corredor de la muerte donde está encerrado Ray Seward tienen casi todos detalles que les confieren cierta tridimensionalidad y que hacen creíbles las historias que se cuentan sobre ellos, y en cuanto a los dos protagonistas, su relación se ha profundizado y ha seguido construyéndose sobre la base ya existente de los primeros 26 capítulos. Además, se ha dado una interesante inversión de los roles que Linden y Holder desempeñaron en el caso de Rosie Larsen; ahora es él el obsesionado, el que está asomándose a un precipicio de autodestrucción, mientras ella intenta traerlo de vuelta.

Al fin y al cabo, Linden ya cayó por ese agujero cuando investigó originalmente la muerte de Trisha Seward y estuvo muy cerca de repetirlo con Rosie. Ella reconoce en Holder todos los síntomas e intenta controlarlo, de modo similar a como él hacía con ella el año anterior. ¿Pero será eso suficiente? La temporada los ha puesto a prueba como compañeros un par de veces, incluyendo el secuestro de Linden a cargo del Padre Mike, y todas las emociones que el caso ha removido en ellos los lleva hasta ese amago de beso que, como Linden también sabe bien, es una equivocación. Holder buscaba ahí algo de consuelo, algo que le ayude a sobrellevar la carga de sentirse responsable de la muerte de Bullet (que era un personaje estupendo, por cierto), pero no hay modo de que otros puedan llevarla por él. El nuevo capitán lo sabe también cuando se queja de que el trabajo de detective de homicidios termina por destruirlos.

Lo más interesante es que ya conocemos al asesino en serie, pero el caso de Trisha Seward sigue sin estar resuelto, o Linden cree que no lo está. ¿Sospecha que Ray Seward era el primer asesino, y que Joe Mills continuó después su labor? ¿Hay alguna conexión entre ambos? ¿O serán esos cuatro anillos sin identificar los de Trisha? ¿Es Seward inocente de verdad? Este "Reckoning" ha destacado, además, por ser otro de los trabajos en televisión de Jonathan Demme, que deja un par de secuencias en el almacén de los trasteros realmente trepidantes y manejadas con mano muy experta. Y hasta con una iluminación realmente curiosa en el apartamento de Holder, con él iluminado y Linden, sentada a su lado en el sofá, en penumbra. A "The Killing" le ha sentado muy bien liberarse de la sombra de "Forbrydelsen", encontrando su propio camino incluso pese a mantener el mismo tono y el mismo estilo visual. ¿Le alcanzará todo esto, y el acuerdo de AMC para compartir la emisión con Netflix, para tener cuarta temporada?
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