07 septiembre 2014

Antihéroes y heroínas

Cuando "Breaking Bad" terminó, comentamos que podía ser el último clavo en el ataúd del antihéroe, esa figura masculina protagonista que ha dominado buena parte de las series de prestigio, por clasificarlas de algún modo, en la útima década. No se podía ir más allá de Walter White y su viaje hacia Heisenberg, y parecía que el final de esa serie (y el de "Mad Men" el año que viene) podía marcar un cambio de tendencia en la ficción televisiva. Sin embargo, parece que los rumores de la muerte de este arquetipo han sido muy exagerados, porque lo que ha hecho ha sido evolucionar ligeramente. En Entertainment Weekly reflexionan sobre lo que creen que es la nueva tendencia seriéfila; la regeneración del héroe. Utilizan como ejemplos a Kevin Garvey, el policía atormentado de "The Leftovers", y al Doctor en su duodécima encarnación, especialmente a través de esa pregunta que le hace a Clara en el segundo episodio de la octava temporada de "Doctor Who": "¿Soy un buen hombre? - No lo sé".

Realmente, la deconstrucción de lo que significa ser el hombre protagonista de una serie no se ha pasado de moda. En el artículo de Jeff Jensen se menciona, por ejemplo, cómo "True Detective" enfrenta a Rust y Cohle a la pregunta de si realmente son quienes creen ser (y si quieren aspirar a salir de esa espiral de oscuridad en la que nadan los antuhéroes televisivos), pero también apunta que "Fargo" ha jugado con todas esas convenciones de los buenos y los malos en las series criminales recientes, que es algo que hacía también la película (por cierto, que el arranque de "Happy Valley" parece una versión mucho más seria de "Fargo"). La serie de FX le sirve para apuntar que, mientras los protagonistas masculinos siguen atascados en la exploración de esa figura que Tony Soprano puso de moda, ha habido un surgimiento en títulos policiacos con mujeres al frente. Molly Solverson puede no ser la protagonista nominal de "Fargo", pero su papel es casi más interesante que el de Lorne Malvo y Lester Nygaard porque es alguien que intenta mantener su decencia y honestidad a pesar de lo frustrante que resulta saberse mucho más inteligente que todos los demás sin poder presumir de ello.

En su momento también comentamos cómo, aunque la figura del antihéroe se resiste a marcharse, se ha ido popularizando la idea de tener a una mujer muy competente en el centro de una de estas series. Es difícil que los gurús de la crítica las vayan a incluir en el mismo saco que el resto de "series de preestigio", que tienen un sesgo mucho más masculino, pero están ahí. La misma "Happy Valley" que mencionábamos antes tiene a una policía muy compleja en su centro, pero una que se permite el lujo de ser muy consciente de cómo es y de los riesgos que entraña seguir el camino que va a emprender. Un antihéroe convencional no llega a plantearse eso; hace lo que sea y luego busca la excusa de "es lo que se debía hacer", intentado convencerse de que no es un mal tipo. "Masters of Sex" dio en el clavo hace unas semanas sobre todo esto cuando Libby acusó a Bill de creer que él es el único que sufre y de dedicarse a arrastrar a todo el mundo a su alrededor en ese sufrimiento.

Música de la semana: Ya que hemos citado "Happy Valley", vamos a quedarnos con la canción de sus títulos de crédito, "Trouble town", del jovencito inglés Jake Bugg.
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