18 septiembre 2014

Laura Colombo

El detective Colombo es una de las figuras televisivas que, tal vez, arrojan una sombra más larga de la televisión reciente. No deja de ser una traslación a la pantalla de los detectives a lo Hercule Poirot de la literatura, pero su sentido del humor, su aspecto descuidado, su gran talento deductivo y cómo utilizaba esas cualidades en su favor lo convirtieron en un arquetipo muy popular para la construcción de series “de casos” en los años siguientes. Colombo hasta sirvió como inspiración para la creación de “Luther”, con Neil Cross afirmando que lo que quería era darle una vuelta de tuerca oscura, y es un claro referente tras la Laura Lebrel de “Los misterios de Laura”. Esta serie de TVE es un peculiar caso de estudio. La cadena paralizó el rodaje de su primera temporada al sexto capítulo, tras muchos cambios de rumbo, porque no les convencía lo que veían, la tuvieron en nevera durante meses y, finalmente, la estrenaron en verano para quitársela encima. Qué sabrían ellos.

Tres temporadas y varias adaptaciones internacionales después, una serie tan de TVE y tan blanca y familiar (y con una protagonista central estupenda) acaba dando el salto a la parrilla de NBC como “The mysteries of Laura”, la serie a la que le ha tocado el dudoso honor de que sea el estreno que todos los críticos estadounidenses, en bloque, deciden que es el peor de la temporada (no quiero ni pensar cómo será “Stalker”), y también la que devuelve a Debra Messing al terreno de la comedia después del intermedio de “Smash”. Porque “The mysteries of Laura”, como su original español, es más una comedia que otra cosa, una comedia que busca los chistes en el desastre general que es la vida de Laura al intentar navegar su trabajo como policía y la atención de dos hijos que son una versión al cuadrado de Daniel, el travieso. Ni más, ni menos.

Otra cosa es que el piloto (que vimos gracias a un preestreno de Cosmopolitan, que la estrena en España el 5 de octubre, y Birraseries) esté lastrado por un montaje extraño y fuera de ritmo, que tenga un caso aún más insustancial que en el primer episodio de “Los misterios de Laura” y que haya secundarios que parecen más recortables de tamaño natural que personas verosímiles. Lo que sí cuenta a su favor es que Messing está realmente divertida como Laura Diamond. Como ocurre con María Pujalte, la serie está al servicio de su estrella (que está en pantalla el 95% del tiempo), y la estrella da la sensación de estar pasándoselo en grande. El resto de elementos tendrán que ajustarse con el paso de los episodios, pero haber acertado desde el principio con su protagonista es un gran paso. Y hasta en eso, “The mysteries of Laura” es un título más de mediados de los 90 que de 2014.

Si acaba saliendo bien, la serie debería ser una comedia familiar, en la que los espectadores pueden ir resolviendo el caso al mismo tiempo que Laura, y que puede seguir el mismo camino que, antes que ella, siguieron procedimentales como “Bones” o “Castle”. En las dos, los elementos cómicos y la relación entre sus personajes son siempre lo fundamental, más que los casos, pero se diferencian en que, en ellas, el centro de atención está ocupado por la relación romántica entre sus protagonistas. En “The mysteries of Laura”, ese centro es la detective Diamond al más puro estilo “Colombo”. ¿Qué no es original ni del siglo XXI? Pues no. ¿Qué puede ser algo entretenido para abrir el prime time del miércoles en NBC? Puede serlo. Pero tiene que cuidar más lo que rodea a Laura. Esperemos que lo del piloto sólo sea la excepción.
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