04 enero 2016

Los falsos culpables



Uno de los estrenos más comentados y debatidos de las últimas semanas de 2015 ha sido "Making a murderer", la docuserie de Netflix sobre Steven Avery, un hombre que pasó 18 años en prisión por un crimen que no cometió y que, dos años después de haber sido liberado, fue acusado de nuevo de otro delito, esta vez, del asesinato de una mujer. En los medios estadounidenses se ha analizado cada capítulo, cada teoría, se ha intentado averiguar si Avery es realmente inocente o si asesinó de verdad a Theresa Halbach, si "Making a murderer" oculta información para hacer más "simpático" a su protagonista o no, y hay también unas cuantas entrevistas con Moira Demos y Laura Ricciardi, las directoras de la serie, que parece haberse apropiado del lugar que ocupó "Serial" a finales de 2014.

Las historias de injusticias y posibles falsos culpables suelen ser muy atractivas para el público porque presentan no sólo un adictivo elemento de misterio, sino porque queremos llegar al final para comprobar si esa injusticia se ha resuelto o si persiste, si nuestra primera impresión del caso era acertada, o si estábamos equivocados por completo. "Making a murderer", que no tiene un narrador y que se construye con grabaciones de los juicios y los interrogatorios de la policía, más entrevistas con la familia Avery, parece retratar un sistema judicial cuyos defectos se vuelven cada vez más enormes y difíciles de solventar, un sistema del que resulta casi imposible salir una vez que has caído en él, pero no es la única obra de este estilo que ha habido en los últimos tiempos.

El caso de los tres de West Memphis, tres chavales acusados de los brutales asesinatos de los tres niños, quizás sea el más famoso de todos justo por esos documentales sobre él, y por las webs que han proliferado para contrarrestarlos. La trilogía "Paradise Lost" es el documental más conocido sobre esa historia, y un ejemplo muy utilizado al hablar de este tipo de películas que cuentan casos en los que no está muy claro que se hiciera justicia. Sobre ese mismo caso está también "West of Memphis", producido por Peter Jackson, y ha inspirado, de manera más o menos directa, unos cuantos capítulos de series y películas.

Si nos gusta este subgénero, también tenemos "The Central Park five", sobre cinco chicos negros acusados de violar a una chica blanca que corría por ese parque neoyorquino en 1989, o dos títulos dirigidos por Andrew Jarecki, "Capturing the Friedmans" y "The Jinx", su inquietante serie sobre Robert Durst y los crímenes con los que está relacionado. Está igualmente "The thin blue line", una exhaustiva reinvestigación de Errol Morris del caso de un hombre ejecutado por un asesinato que no cometió. Aunque uno de los ejemplos más exitosos, y más copiados después, es "The staircase", que siguió muy de cerca un muy mediático juicio por asesinato. El true crime es un subgénero muy dado al sensacionalismo, pero también hay opciones realmente interesantes en él.
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